“Siempre regaño a todo mundo”: Sheinbaum niega conflicto con García Harfuch tras revelaciones del WSJ
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rechazó este jueves 8 de octubre las versiones sobre una supuesta reprimenda contra el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, luego de que el diario estadounidense The Wall Street Journal publicara un reportaje que señala presuntas tensiones dentro del gabinete federal por el congelamiento de cuentas bancarias de exfuncionarios mexicanos vinculados, según autoridades estadounidenses, con actividades del narcotráfico.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria respondió con ironía a los señalamientos y aseguró que los cuestionamientos a sus colaboradores forman parte de su manera habitual de dirigir al gobierno.
“Siempre regaño a todo mundo”, expresó entre risas, antes de aclarar que sus observaciones al equipo de trabajo no deben interpretarse como señales de inconformidad personal ni como evidencia de conflictos internos.
Sheinbaum explicó que constantemente exige a los integrantes de su administración revisar sus decisiones, evaluar los resultados y evitar una actitud de conformismo ante los desafíos que enfrenta el país. En ese sentido, recordó que suele insistirles en que “no hay que ser autocomplacientes”, pues considera fundamental mantener una evaluación permanente de las acciones gubernamentales.
La presidenta sostuvo que esta dinámica de trabajo “no tiene nada que ver con que hubo una molestia mía”, con lo que buscó desestimar las interpretaciones sobre un supuesto enfrentamiento con García Harfuch, uno de los funcionarios de mayor relevancia dentro de su gabinete.
La controversia comenzó después de que The Wall Street Journal difundiera un reportaje en el que describió una reunión celebrada días atrás en Palacio Nacional. Según el periódico, que atribuyó la información a personas familiarizadas con el encuentro, Sheinbaum habría cuestionado severamente a los principales responsables de seguridad e inteligencia de su administración por sus planes de congelar cuentas bancarias de antiguos funcionarios relacionados con el gobierno de Baja California.
Las medidas estaban vinculadas con sanciones impulsadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra personas señaladas por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
De acuerdo con la publicación, la mandataria habría expresado inconformidad porque sus colaboradores consideraban suficientemente sustentadas las acusaciones estadounidenses sin contar necesariamente con una comprobación independiente por parte de las instituciones mexicanas.
El reportaje también señaló que García Harfuch habría recibido cuestionamientos particularmente severos durante el encuentro. Sin embargo, la información sobre el tono de esa conversación y las supuestas diferencias entre los funcionarios procede de fuentes citadas por el periódico estadounidense, por lo que no constituye una confirmación oficial de un enfrentamiento.
Según el mismo informe, Sheinbaum terminó autorizando el congelamiento de las cuentas para evitar que una negativa provocara mayores dificultades en la relación bilateral con Washington.
Al ser cuestionada sobre estas revelaciones, la presidenta también dirigió críticas al manejo informativo del caso. En referencia a las versiones publicadas, afirmó que algunos medios “viven de la mentira, del chisme” y sostuvo que “no hay nada de fondo” en las interpretaciones sobre una presunta confrontación con su secretario de Seguridad.
Más allá de la polémica interna, el episodio ocurre en un momento especialmente delicado para las relaciones entre México y Estados Unidos. El gobierno del presidente Donald Trump ha incrementado la presión sobre las autoridades mexicanas para fortalecer las acciones contra el tráfico de drogas, particularmente el fentanilo, y combatir las estructuras financieras de las organizaciones criminales.
Por su parte, Sheinbaum ha reiterado que la cooperación en materia de seguridad debe desarrollarse bajo principios de respeto a la soberanía nacional, sin que las decisiones de las instituciones mexicanas dependan exclusivamente de las acusaciones o determinaciones de Washington.
Las diferencias en torno a las sanciones financieras reflejan uno de los principales desafíos de esta relación: mantener una coordinación efectiva contra el crimen organizado y, al mismo tiempo, garantizar que las acciones adoptadas en territorio mexicano cuenten con sustento jurídico y respondan a las facultades de sus propias autoridades.
La controversia también coloca nuevamente bajo los reflectores a Omar García Harfuch, quien ocupa una posición central en la estrategia de seguridad del gobierno federal y cuya creciente presencia pública ha despertado atención dentro del escenario político nacional.
Aunque la presidenta rechazó que existiera una molestia particular contra el funcionario, las revelaciones del periódico estadounidense han abierto una discusión sobre los mecanismos de toma de decisiones dentro del gabinete y el alcance de la cooperación con las agencias de seguridad de Estados Unidos.
Por ahora, Sheinbaum mantiene su postura de que los cuestionamientos internos forman parte del funcionamiento cotidiano de su administración y no representan una ruptura con sus colaboradores. No obstante, el episodio vuelve a poner de manifiesto la complejidad de gobernar en medio de las presiones internacionales, los señalamientos contra funcionarios mexicanos y la necesidad de preservar la coordinación entre las instituciones responsables de la seguridad nacional.