Suerte…
Por: Cristina Padín
Por: Cristina Padín
Cuando salió del agua de Rías Baixas aquella tarde de agosto el sol ya tenía sueño.. y es que tras el quince ya se acuesta sobre las nueve y media pasadas... y no a las diez y veinte... eso lo hace en junio. Qué bonito es junio...
Entonces saboreó la sal en la piel y sintió la calidez de la arena en los pies... y supo que su viaje era mucho más que necesario. Como era un ser especial (no uno de esos seres sin nada en el cerebro que se creen especiales, lo era por designación) podía estar en varios sitios...
Se llamaba Suerte...
Y hacía mucha falta. Allá donde la medicina se junta con la fe, por ejemplo. Allá donde la valentía camina a la vera de la humildad. Allá donde los sueños luchan con entrega y pasión. Suerte es necesaria, también. Mucho. Por eso iba a hacer un largo viaje...
Por arenales, hospitales, despachos, plazas de toros, campos de fútbol...
La suerte: qué especial
Necesaria entre aquellos que luchan contra una enfermedad, o que tienen un examen, o que toman la alternativa.. o que trabajan por el país...
A la suerte
A la valentía
Al toreo
A los M
A Santana Claros
A mi querido Luis
A Carlos, siempre genial
A Belén y Manuel
A las playas de Rías Baixas. Así se llaman: Rías Baixas
A los cuentos