Opiniones

Yo me quedó con este México

Vivimos en un país donde tenemos muchas carencias, pero estas últimas semanas vimos la mejor versión del mexicano

Por Rodrigo Menéndez Gaber · 6/7/2026 13:24
Yo me quedó con este México

“Me voy a quedar para siempre, toda mi vida, con el México que vimos esta semana. El México de las multitudes. Cómo nos comportamos a la altura de un país que no estamos habituados a ver. Es la realidad: vivimos en un país donde tenemos muchas carencias, pero estas últimas semanas vimos la mejor versión del mexicano”, fueron las palabras de Andrés Vaca tras el pitazo final del México vs. Inglaterra.

En lo personal, podrán decirme que exagero, pero realmente no sé cómo sentirme. Ayer, tras nuestra eliminación del Mundial 2026 en el Azteca, algo se apagó. Recuerdo cuando Bellingham metió el primer gol: un silencio absoluto invadió la casa de todo mexicano. Ni siquiera los comentaristas tenían palabras para describir lo que estaba pasando.

Y es que realmente duele. Sin embargo, conforme fueron pasando los minutos después del silbatazo final, entendí que este Mundial sacó lo mejor de nosotros: las risas, la bondad, pero sobre todo la empatía. La empatía con el extranjero, cuando miles de mexicanos consolaron a un aficionado coreano tras su eliminación; la empatía con el propio mexicano que vivía exactamente lo mismo que tú. Hoy sí hay un antes y un después. El partido de ayer no solo marcó la eliminación de México de la Copa del Mundo, también puso fin a los partidos mundialistas disputados en nuestro país.

Hoy duele mucho. Amo el futbol. Juego desde que tengo memoria y lo veo desde mucho antes de entender realmente lo que significaba. Recuerdo el Mundial de 2010, cuando vi a Casillas levantar la Copa del Mundo y pensé que algún día sería México quien estuviera en lo más alto. Ayer, más que nunca, sentía que nos acercábamos a esa meta y, sin embargo, una vez más, como ocurrió en 2014, un penal terminó sentenciando nuestra eliminación.

No entiendo cómo sentirme. Nunca imaginé que este sería mi día siguiente. Yo ya me veía de fiesta este lunes, celebrando con todos y preparándome para hacer bromas de Johan marcando a Haaland. Todo parecía estar de nuestro lado, pero el futbol te da y el futbol también te quita, y ayer decidió quitarnos.

No fue el partido de Raúl. No fue el partido del Tala. Mucho menos el del Cachorro Montes ni el de Gallardo. Simplemente, ayer no fue nuestro partido. Y aun así le plantamos cara a Inglaterra.

Pero no todo es tristeza. Al borde de las lágrimas, me complace decir que tengo la sensación de que ayer nació un México distinto. Un país que ya no se siente asustado porque el rival sea vea más grande. Ayer no solo se habló de un partido de futbol, sino de cómo nos ve el mundo. Ayer era Inglaterra la que estaba nerviosa. En ningún momento los vi completamente convencidos de que tenían el partido ganado. Iban arriba 3-1 y terminaron metidos atrás, defendiendo cada balón. Bastaba ver la cara de Pickford o de Harry Kane para entender que tampoco ellos sabían cómo detener a México.

Ayer nació un nuevo México para el mundo. Uno que no se esconde, uno con garra, pero al mismo tiempo un México alegre, un México hermano. Un país que, sí, tiene muchas dificultades y muchas carencias, pero que dejó claro que hay algo capaz de unirnos a todos: el amor por la camiseta.

Durante 90 minutos no se escuchó nada más que gritos de aliento hacia la Selección Mexicana. Estoy orgulloso de este equipo, porque ayer, aunque no tuvimos nuestro mejor partido, dio la cara y nunca se escondió. Le hicimos un 2-0 a Ecuador y le competimos de tú a tú a Inglaterra con un 3-2, cuando antes del Mundial llegábamos sin esperanza alguna y con un plantel que, según muchos, “no tenía suficiente talento” o “no daba la talla”.

Hoy nos vamos con la cara en alto y con ganas de hacer las cosas de manera distinta. Por favor, que manden a Erik Lira a Europa. Que Mora también dé ese salto. Hay que empezar a facilitarles el camino a nuestros futbolistas, porque este plantel tiene nivel para competir en las mejores ligas del mundo. Solo necesitamos confiar en ellos.

Antes de despedirme quiero decir algo: gracias, Javier Aguirre. Porque hoy plantaste una semilla en lo que, estoy convencido, será la mejor generación de futbolistas en la historia de México. Que el tiempo me juzgue y que Rafa Márquez haga lo suyo.

Y, por último, gracias, México. Porque durante un mes hiciste que los problemas desaparecieran. Hiciste que todo fueran sonrisas, ilusión y esperanza. Nos devolviste las ganas de creer y nos hiciste soñar.

Entonces sí, hoy solo queda agradecer. Porque este proceso no ha hecho más que empezar.

¡VIVA MÉXICO!

 



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