Ciudad de México, 13 de agosto de 2025 — En una operación marcada por tensiones diplomáticas y reforzamiento del combate al crimen organizado, el gobierno de Claudia Sheinbaum entregó este 12 de agosto a 26 narcotraficantes a Estados Unidos. Según El País, esta acción representa un fuerte golpe al Cártel de Sinaloa y, en particular, a sus facciones internas como Los Chapitos y La Mayiza.
Entre los extraditados se incluyen altos mandos de la seguridad de Iván Archivaldo Guzmán (hijo de “El Chapo”), como Kevin Gil Acosta y Martín Zazueta Pérez, además de otros miembros cercanos a la familia Guzmán y al líder Ismael “El Mayo” Zambada. También fueron transferidos cabecillas del CJNG, Los Zetas, La Familia Michoacana y Caballeros Templarios, entre ellos Abigael González Valencia (“El Cuini”) y Servando Gómez (“La Tuta”). Es importante destacar que EE.UU. se comprometió a no aplicar la pena de muerte.
Contexto y detalles
- Esta es la segunda entrega masiva de narcotraficantes realizada por México en 2025. La primera, efectuada en febrero, involucró a 29 capos, entre ellos Rafael Caro Quintero y miembros de Los Chapitos.
- La operación fue llevada a cabo a petición del Departamento de Justicia estadounidense, con la condición de que no se les imponga la pena de muerte —una exigencia clave para México.
- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la medida como una decisión “soberana” vital para la seguridad nacional, subrayando que no respondió únicamente a una solicitud externa.
- El embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, felicitó al gobierno mexicano por la colaboración, resaltando el avance en la alianza bilateral contra el crimen organizado.
¿Por qué impacta especialmente al Cártel de Sinaloa y Los Chapitos?
- Los nombres mencionados indican una ofensiva directa contra una de las estructuras más poderosas del narcotráfico en México. Los guzmán (Los Chapitos) y La Mayiza representan facciones clave dentro del cártel —colapsar su liderazgo interno puede desestabilizarlos significativamente.
- El trasfondo político y de seguridad refleja una estrategia más agresiva y coordinada entre México y EE.UU., en medio de presiones crecientes del gobierno de Donald Trump, quien ha vinculado la lucha antidrogas con sanciones comerciales y amenazas militares.


