Regresaba Pablo después de casi veinticinco años, concretamente desde el 8 de septiembre de 1997, a una de las plazas que más apoyo le brindó en sus inicios de torero a caballo. La presencia de Pablo en los carteles de Ampuero era habitual a finales de los 80 y principios de los 90 y de hecho allí se produjo uno de los casos más significativos e importantes por lo que luego significaría en su gloriosa carrera. En esa plaza colocó la primera banderilla de su vida montando al mítico CAGANCHO. Un hecho que se produjo después de una temporada 1991 en la que Pablo lo había comprado como caballo de último tercio y donde el caballo un día estaba mal y otro peor. En la anterior corrida, en Ejea de los Caballeros, CAGANCHO tuvo una de sus peores tardes con el rejón de muerte y su jinete tiró la toalla y decidió no volver a utilizarlos más. No obstante, como eran tiempos en los que la cuadra no estaba para muchas retiradas, en el próximo compromiso a la vista en Ampuero, decidió probarlo en banderillas, y en lugar de ir a la suerte pasando como se hace para el rejón final, lo echó de frente, comprometiéndolo y aquí fue donde el caballo dio una nueva dimensión, donde se sintió torero y donde comenzó la leyenda del caballo más importante que ha dado la historia del toreo a caballo.
Este hecho quedó plasmado en una placa conmemorativa que la ciudad de Ampuero colocó en la propia plaza de toros el año de su retirada, con la presencia en el ruedo del propio CAGANCHO.
Tras esta introducción, diremos que en el festejo de esta tarde comenzó con una nueva exhibición de Pablo, sobre todo a lomos de BERLIN que dio el mejor homenaje que se le puede dar a CAGANCHO. Rememoró lo mejor de las suertes que en su día nos dio a conocer el cuatralbo, pero ahora todavía si cabe perfeccionadas en cuanto a la doma con un Pablo mucho más veterano que en aquellos tiempos. El toro de Bohórquez tuvo calidad y Pablo lo gozó en un tercio, como decimos, donde el toreo caganchista predominó con galopes de costado milimétricos, trincherazos y banderillas de poder a poder. Los bravos pies de salida del toro, los midió Pablo montando a MELBEC con el que dio campo al toro toreando en largo y dejándolo finalmente con un solo rejón de castigo para así disfrutarlo posteriormente en banderillas. Tres cortas con FABELA, daban por cerrada la faena de banderillas y los posteriores pinchazos con el rejón de muerte cerraban cualquier posibilidad de trofeos a una faena para la que se pidió la oreja sin éxito.
Después de que Esaú Fernández terminase la lidia del tercero, que por cierto brindó a Pablo, éste comenzó a parar al cuarto a los lomos de ALQUIMISTA de forma pausada y gastándolo lo mínimo para arrear al máximo en banderillas. El toro era más parado, aún así ILUSION se pegó un arrimón y puso la emoción al principio de un tercio que con ARSENIO se vendría definitivamente arriba, sobre todo con las piruetas en la misma cara del toro. Finalizó con cortas y con un rejonazo de espectacular efecto para volver a saborear la puerta grande de esta tierra cántabra tan querida para él.


