La cancelación del encuentro de trabajo entre el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y su homólogo estadounidense, Donald Trump –luego de los diferendos por el muro fronterizo–, no fue –como señalaron algunos alarmistas– un rompimiento de la relación bilateral.
Muestra de ello es que este viernes ambos mandatarios entablaron diálogo a través de una conversación telefónica que –de acuerdo con lo que ha trascendido– duró aproximadamente una hora y fue “productiva”.
Según informó el gobierno mexicano, Peña y Trump hablaron de la necesidad de que ambos países coordinen esfuerzos en el combate al tráfico de drogas y al flujo ilegal de armas. Además, los mandatarios instruyeron a sus equipos diplomáticos para continuar el diálogo y fortalecer la relación bilateral.
Pero quizá más importante que lo que se dijeron, es lo que Peña y Trump ya no dirán.
Y es que ambos presidentes reconocieron sus diferencias respecto al tema del muro, y acordaron resolver el conflicto como parte de una discusión integral de la relación bilateral. Sin embargo, también convinieron que –por ahora– ya no hablarán públicamente del tema.
Pero, ¿qué significa este silencio público respecto al tema del muro? ¿Será que piensan arreglar sus diferencias “por debajo del agua”? ¿Alguno de los dos presidentes cambió su postura en torno al tema?
Más que un arreglo “por debajo del agua” o un cambio de postura, todo parece indicar lo contrario. Es decir, que el silencio será porque los dos gobiernos se mantienen en la misma postura; o si se prefiere, porque no hay nada nuevo que decir.
El pasado miércoles, Trump firmó la orden ejecutiva para iniciar con la construcción del muro, y reiteró que buscará que México pague por la obra. En respuesta, el presidente Peña y el canciller Videgaray reconocieron el derecho de Estados Unidos a construir un muro, pero negaron rotundamente que vaya a ser México quien pague por ello.
Cabe suponer que estas posturas no van a cambiar, por lo que las pláticas respecto al tema están en un impasse.
Pero, ¿cómo podría resolverse este impasse?
La clave la dio el propio gobierno mexicano en su comunicado: el tema tendrá que negociarse como parte de una agenda bilateral integral. Es decir que ambos países tendrán que hacer concesiones en cuanto a temas comerciales, migratorios y de seguridad si quieren llegar a un acuerdo. La pregunta es: ¿hasta dónde están dispuestos a ceder?
México muestra superioridad política y diplomática ante Trump
Luego del intercambio de tweets y mensajes que este jueves derivó en la cancelación de la visita del presidente Enrique Peña Nieto a Estados Unidos, diversos funcionarios mexicanos fijaron una postura diplomática más inteligente que la del presidente norteamericano, Donald Trump.
Y es que mientras Trump se ha concentrado más en amedrentar e insultar que en negociar, México ya adoptó una postura firme y enseñó el músculo, pero al mismo tiempo dejó abierta la posibilidad de colaboración y negociación.
Luego de las reuniones de trabajo que sostuvo con funcionarios estadounidenses, el canciller, Luis Videgaray, dijo que Estados Unidos tiene derecho –como país soberano– a construir un muro en la frontera. Pero dejó en claro que es inaceptable pretender que México pague por ello. Al respecto, profundizó diciendo que el pago del muro no es una estrategia de negociación, y que está en juego la dignidad del país, límite que no se cruzará.
Por su parte, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo afirmó que pese a la cancelación del encuentro entre presidentes, la comunicación con Estados Unidos sigue en pie y que los norteamericanos están interesados en fijar otra fecha para el diálogo.
En entrevista, Guajardo incluso aprovechó para dar a Trump una cachetada con guante blanco. Luego de que el magnate mencionó en Twitter que Estados Unidos tiene déficits comerciales con México y no brinda mucho apoyo en cuanto a la seguridad fronteriza, el Secretario de Economía dijo que China tiene un superávit de 360 mil millones de pesos con Estados Unidos, e hizo referencia a la poca cooperación en seguridad fronteriza de los estadounidenses que introducen a México armas y dinero de forma ilegal.
Pero quizá lo más importante es que esta postura firme, pero dispuesta a la negociación puede convertirse en una auténtica política de Estado.
A partir del mediodía de este viernes, los señores Guajardo y Videgaray se reunirán con el presidente Peña Nieto y con representantes de las cámaras de diputados y senadores a fin de emitir un reporte sobre sus gestiones en la visita a Estados Unidos.
En dicha reunión podrían darse signos de unidad, toda vez que tanto el Senado como la Cámara de Diputados ya expresaron su respaldo al presidente.


