La ciudad de Mérida da un paso decisivo hacia un modelo de manejo de residuos más moderno, sustentable y alineado a los nuevos estándares nacionales. Con la entrada en vigor, en enero de 2026, de la Ley General de Economía Circular, México adopta un nuevo paradigma en el tratamiento de la basura, donde la separación, el reciclaje y el aprovechamiento de materiales se convierten en el primer eslabón de la cadena.

En este contexto, Servicios Ambientales Urbanos informó que ya se encuentra listo para acompañar a Mérida en esta nueva era, tras fortalecer su infraestructura con una nueva planta de separación de residuos sólidos urbanos, equipada con tecnología probada en el país y diseñada para maximizar el reciclaje y la reutilización de materiales.
La nueva planta permitirá procesar de manera eficiente plásticos, cartones, vidrios, aluminio y otros residuos valorizables generados tanto en los hogares como en las empresas de la capital yucateca, contribuyendo a reducir el volumen de desechos que llegan a disposición final y ampliando el ciclo de vida de los materiales.
Adicionalmente, como resultado de alianzas estratégicas con empresas especializadas, Servicios Ambientales Urbanos cuenta ahora con maquinaria capaz de transformar toneladas de basura en Combustibles Derivados de Residuos (CDR), una alternativa energética que abre nuevas posibilidades para el aprovechamiento de los desechos y disminuye la dependencia de combustibles tradicionales.
El director de Servicios Ambientales Urbanos, el ingeniero Ramón Ugalde Bellido, destacó que estos avances permiten cumplir de manera directa con los objetivos de la Ley General de Economía Circular. “De esta forma, en Mérida, se da cumplimiento a los objetivos de la ley y la basura se convierte en un recurso útil y renovable”, subrayó.
Con capacidad técnica, infraestructura fortalecida y personal capacitado, la empresa se declara lista para operar bajo este nuevo esquema, que coloca a Mérida como una de las ciudades mejor preparadas del país para transitar hacia la economía circular.
Optimizar el destino de la basura que genera la ciudad ya es una realidad. Sin embargo, el éxito de este modelo dependerá también de la participación activa de la ciudadanía, las empresas y los distintos órdenes de gobierno. Solo a través del trabajo conjunto será posible avanzar hacia una Mérida más limpia, más saludable y más responsable con las generaciones que vienen.


