Ciudad de México, 27 de agosto de 2025 — El senador y presidente saliente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, se encuentra en el centro de una controversia tras hacerse pública la adquisición —en 2024— de una residencia en Tepoztlán, Morelos, valuada en alrededor de 12 millones de pesos. La casa, con un terreno de aproximadamente 1 200 m² y 259 m² de construcción, fue objeto de crítica debido al contraste con el discurso de austeridad republicana que el propio legislador ha promovido desde su partido, Morena.
Durante una rueda de prensa celebrada el 26 de agosto, Noroña afirmó que la compra fue realizada mediante un crédito hipotecario iniciado a finales de 2024 y que sus ingresos como senador y creador de contenido en YouTube le permiten cubrir dicho financiamiento. Al mismo tiempo, defendió la transparencia de su declaración patrimonial, la cual habría sido presentada puntualmente.
No obstante, el senador fue criticado por lo que algunos califican como doble discurso: mientras abogaba por la austeridad pública, ahora vive en una propiedad costosa y ha realizado viajes suntuosos. Además de la casa, su declaración patrimonial también reporta una camioneta Volvo valorada en más de un millón de pesos y vuelos en clase ejecutiva.
En respuesta a las críticas, Noroña lanzó un llamado desafiante: “Que me investiguen todo lo que quieran… nadie me ha regalado nada… y mucho menos un grupo criminal”. Además, arremetió contra medios y opositores, acusándolos de sesgo y “golpeteo mediático”, y los instó a mostrar sus propias declaraciones patrimoniales como prueba de su incongruencia.
Desde el ámbito mediático, el empresario Ricardo Salinas Pliego criticó el “tour” que Noroña realizó por su casa, sugiriendo que representa un estilo de vida incompatible con la austeridad que defiende su partido.
Esta controversia se suma a una serie de cuestionamientos dirigidos a figuras de Morena por su estilo de vida, que algunos perciben como alejado del principio de “justa medianía”. En la misma línea, Claudia Sheinbaum —presidenta de México y miembro de Morena— ha tenido que intervenir en otras polémicas recientes para reafirmar la unidad del movimiento y sus valores austeros.
El caso de la casa en Tepoztlán va más allá de una mera compra; representa una disputa simbólica entre las aspiraciones personales de sus actores y el discurso político que defienden. El contraste entre el estilo de vida privado de Noroña y los principios de austeridad de Morena dispara un debate sobre coherencia, transparencia y credibilidad pública.


