El presidente ruso, Vladímir Putin, propuso a Estados Unidos un “duelo” entre el nuevo armamento hipersónico ruso y los sistemas de defensa antimisiles occidentales, con Kiev como escenario.
Durante su conferencia de prensa anual, Putin sugirió que Estados Unidos elija una instalación en Kiev para concentrar sus sistemas antiaéreos y antimisiles. Rusia lanzaría un misil Oréshnik contra esa instalación para evaluar la efectividad de los sistemas de defensa occidentales. El presidente ruso destacó que el alcance máximo del Oréshnik es de 5,500 kilómetros y que, en pocos segundos, las ojivas se separan, lo que dificulta su interceptación.
Putin calificó este “experimento tecnológico” como un “duelo de alta tecnología del siglo XXI” entre Rusia y Occidente. Además, subrayó que el escudo antimisiles estadounidense es “costoso y hace poco a la hora de garantizar la seguridad de su país”. Rusia, según Putin, ha desarrollado sistemas que superan las capacidades de defensa antimisiles de Estados Unidos.
Esta propuesta se enmarca en un contexto de creciente tensión entre Rusia y Occidente, especialmente en relación con el conflicto en Ucrania y el despliegue de sistemas de defensa antimisiles en Europa. La comunidad internacional observa con preocupación las declaraciones de Putin, que podrían intensificar las tensiones geopolíticas en la región.


