
Por Marco Antonio Cortez Navarrete
En México se suele repetir que el gobierno es el gran motor de la economía, pero los datos duros muestran otra realidad: quienes sostienen al país son millones de trabajadores y pequeños empresarios que día a día mantienen de pie la productividad nacional, muchas veces en condiciones adversas.
La Población Económicamente Activa (PEA) asciende a 61.1 millones de personas, de las cuales casi 60% está ocupada. Sin embargo, más de la mitad —el 54.8%— labora en la informalidad, sin prestaciones ni seguridad social. A pesar de ello, su esfuerzo sostiene el consumo y la vida diaria en las ciudades y comunidades.
Entre los profesionistas, sólo el 22% de los mexicanos tiene estudios superiores y, de ellos, la gran mayoría (85.7%) trabaja como subordinado remunerado. Es decir, son parte clave de la productividad, pero rara vez deciden hacia dónde se dirige la riqueza que generan.
El verdadero corazón de la economía son las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs). De las 5.5 millones de unidades económicas registradas, más del 95% son microempresas, y en conjunto generan el 72% del empleo formal. Es ahí, en la tiendita, el taller, el consultorio o el negocio familiar, donde se produce la estabilidad que evita que México se detenga.
Frente a ello, el papel del gobierno queda en entredicho. Si bien su función debería ser redistribuir con eficiencia los impuestos para garantizar infraestructura, educación, salud y seguridad, la percepción ciudadana es distinta: que los recursos se dilapidan en programas clientelares, subsidios con fines electorales y megaproyectos de dudoso retorno económico.
El resultado es una paradoja: los pocos que pagan impuestos formales —trabajadores y empresas— sostienen al país, mientras amplios sectores productivos permanecen fuera del sistema y el Estado no logra convertirse en un auténtico aliado de la productividad.
En conclusión, México se mantiene en pie gracias a millones de trabajadores y emprendedores anónimos que no aparecen en discursos oficiales, pero que representan la verdadera fuerza que mueve al país.


