En medio de una vorágine de protestas, Donald Trump se ha convertido en presidente de los Estados Unidos y, a la par, Melania Trump ha ascendido al puesto de primera dama. En su lucha constante por mejorar su imagen pública -cosa por la que, por cierto, su marido no se esfuerza demasiado- la exmodelo se presentó en la ceremonia de investidura ataviada con un conjunto perteneciente a la firma Ralph Lauren Collection.
De color azul cielo y combinado con unos guantes y zapatos de tacón fino del mismo tono, Melania ha intentado dos cosas. Una, parecerse a Jackie Kennedy, una de las primeras damas más queridas por los norteamericanos (sobre todo después de que matasen a su marido) y además, considerada como una de las más estilosas de la historia. Ya pocos se acuerdan de las críticas que le llovieron en su momento por su amor por los diseños de las firmas francesas como Chanel o Dior y su poca atención por los americanos. Filia que tuvo que redirigir, claro. En política no se pueden dejar flecos, al igual que tampoco en las prendas de lujo.
Donald Trump y Melania Trump, vestida de Ralph Lauren(AP Photo/Pablo Martinez Monsivais)
Su segundo objetivo tiene que ver con el significado de la elección el diseñador, aunque no ha quedado demasiado clara. La actual primera dama -bueno, su asesora de estilo- no lo seleccionó al azar, claro está. La presencia de la marca en estas últimas elecciones ha sido notable y muy significativa.
Ralph Lauren, adalid del espíritu yanki, vistió a la líder del partido demócrata durante la carrera a la presidencia y Hillary Clinton hizo de aquel uniforme de traje-pantalón de raya al medio uno de los puntos fuertes de su discurso intangible. Cuando perdió y el matrimonio Trump salió a saludar y a decir “hemos ganado”, Melania ya vestía de Lauren.


