El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha abordado en foros internacionales la posibilidad de enviar tropas británicas a Groenlandia en respuesta a la intensa presión que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ejercido sobre el gobierno danés con la intención de adquirir o anexionar este vasto territorio ártico estratégico. La discusión de un posible despliegue militar se da en medio de un contexto de tensión geopolítica en el Ártico y de consultas entre aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, quienes buscan fortalecer la seguridad en la región ante los movimientos de Washington y las amenazas que, según Trump, podrían derivarse de la presencia de potencias como Rusia y China. La iniciativa británica, según fuentes gubernamentales citadas por medios internacionales, contempla trabajar en conjunto con otras naciones europeas dentro de un marco de cooperación de la OTAN para reforzar la disuasión y garantizar que no se socave el actual equilibrio estratégico en el Ártico. Estos planes incluyen la evaluación de opciones que van desde ejercicios militares conjuntos y despliegues temporales hasta el uso de buques, aeronaves y contingentes bajo mando aliado, aunque todavía no se ha anunciado una decisión formal de envío de tropas. El gobierno británico ha subrayado que las conversaciones con aliados buscan reforzar la postura colectiva ante amenazas externas y no implican necesariamente una misión unilateral británica, sino una participación en esfuerzos más amplios de la alianza militar para proteger la estabilidad de territorios aliados como Groenlandia. Esta discusión se produce en un contexto de fuerte rechazo diplomático por parte de Dinamarca y las autoridades de Groenlandia, quienes han enfatizado que la isla no está en venta y que cualquier decisión sobre su futuro debe corresponder únicamente a sus habitantes y al Reino de Dinamarca, reafirmando su soberanía y compromiso con el derecho internacional. La administración danesa, junto con líderes europeos, ha expresado su preocupación de que la insistencia de Estados Unidos en adquirir Groenlandia pueda poner en riesgo la cohesión de la OTAN y debilitar la cooperación transatlántica, al tiempo que recalcan la importancia de la alianza para garantizar la defensa colectiva y la seguridad en el Ártico. Líderes europeos han respaldado públicamente a Dinamarca frente al renovado interés de Washington en el territorio, sosteniendo que la seguridad en la región debe abordarse de forma colectiva dentro de la OTAN y respetando la soberanía danesa sobre Groenlandia. En ese marco, se han planteado propuestas para una misión de la OTAN en Groenlandia —conocida en algunas discusiones como «Centinela Ártico»— que respondería a las inquietudes expresadas por Estados Unidos sobre la posible presencia de Rusia o China en el Ártico, pero con el propósito de tranquilizar a todas las partes y disuadir cualquier intento de alteración forzada del statu quo. La oferta de Europa de reforzar la seguridad aliada en Groenlandia busca también contrarrestar la narrativa de amenaza externa y asegurar que, si se desplegaran tropas, sería bajo un mandato colectivo que involucre a la alianza y a las naciones europeas más allá de una sola respuesta nacional, incluyendo la participación potencial de países como Alemania, Francia y Suecia, que ha manifestado su disposición a ofrecer apoyo si Dinamarca lo solicita. Estas discusiones reflejan la complejidad de la situación en el Ártico, donde la combinación de intereses estratégicos, recursos naturales, cambios climáticos y alianzas militares ha colocado a Groenlandia en el centro de un debate internacional que trasciende décadas de estabilidad, generando un momento de alta atención diplomática y militar entre Estados Unidos y sus aliados. El análisis sobre un posible despliegue militar en Groenlandia se desarrolla en paralelo con intensos intercambios políticos, declaraciones oficiales y consultas entre gobiernos, mientras las capitales occidentales buscan una respuesta coordinada que preserve la integridad de la OTAN y evite una escalada que pueda tensar irreversiblemente las relaciones transatlánticas.
Reino Unido considera despliegue militar en Groenlandia ante creciente presión de Estados Unidos sobre el territorio


