El mercado de rentas vacacionales en el estado de Quintana Roo ha registrado una disminución en su actividad en el último año, como resultado de una combinación de factores relacionados con la sobreoferta de unidades disponibles y la implementación de regulaciones más estrictas para este tipo de hospedaje. La tendencia se observa a pesar del dinamismo general del sector turístico en la región.
De acuerdo con especialistas en turismo y administradores del sector, la ocupación promedio de las rentas vacacionales ha experimentado una caída en varios destinos clave del estado, entre ellos Cancún, Playa del Carmen y Tulum. En estos destinos, la disponibilidad de propiedades supera la demanda, generando competencia entre anfitriones y menor rentabilidad para quienes ofrecen hospedaje en plataformas digitales.
El presidente de la Asociación de Administradores de Rentas Vacacionales, Manuel Lozano Álvarez, ha señalado que uno de los principales factores que inciden en el descenso es la menor llegada de visitantes, especialmente del mercado estadounidense. Además, ha mencionado que la sobreoferta, así como los trámites y requisitos fiscales y municipales, han influido en que algunos propietarios retiren sus inmuebles del mercado vacacional, afectando las cifras de ocupación.
Por otro lado, la amplia disponibilidad de alojamientos también ha impulsado una reducción de las tarifas promedio en algunas zonas. Un análisis reciente indica que, en el corredor de Cancún-Riviera Maya, la oferta de unidades para arrendamiento supera ampliamente a la de otros destinos turísticos del país, lo que ha llevado a que los precios nocturnos se mantengan por debajo de los niveles registrados en lugares como Puerto Vallarta o Los Cabos.
Además de la oferta, la regulación ha cobrado mayor relevancia. A partir de este año, municipios como Playa del Carmen han introducido normativas que obligan a los propietarios a solicitar licencias y cumplir con requisitos específicos para poder ofrecer sus inmuebles en plataformas como Airbnb, con el objetivo de ordenar el mercado y evitar incrementos desmedidos en los costos de vivienda y hospedaje.
Aunque estos cambios han generado retos para los anfitriones y administradores de rentas vacacionales, también buscan estructurar un marco que garantice mayor seguridad y claridad jurídica tanto para viajeros como para residentes. La regulación se enmarca en esfuerzos por equilibrar el crecimiento de esta modalidad de hospedaje con las necesidades de la comunidad y la industria turística en general.
En síntesis, la combinación de exceso de oferta de alojamientos y la implementación de regulaciones más estrictas está influyendo en un descenso en la actividad de las rentas vacacionales en Quintana Roo, un fenómeno que expertos y autoridades están analizando para definir estrategias que fortalezcan la competitividad del sector.


