El diestro peruano Andrés Roca Rey cortó dos orejas en la Corrida Guadalupana
y por ello se convirtió en el triunfador para salir a hombros, en una tarde con un
matiz especial donde la afición nuevamente pobló de gran manera los tendidos de La
México, que con fe y devoción, antes del paseíllo escucharon el Ave María, en esta
corrida significativa para los mexicanos. Una gran faena de Roca Rey hizo vibrar
miles de almas ante un toro importante de la ganadería de Jaral de Peñas. Morante
de la Puebla tuvo pocas opciones, lo mismo que Sergio Flores, siendo Joselito Adame
quien también cuajó una faena llena de raza y poder al primero de su lote del hierro
de Santa Bárbara.
Lances a pies juntos de Joselito Adame con el capote, y en la cercanía de tablas inició
su labor muleteril ante el toro “Escapulario”, de la ganadería de Santa Bárbara.
Adame que llegó con una cornada sufrida el pasado viernes en el campo bravo, y aún
así, dio una muestra de entereza y verdad, toreando con abandono, en las cercanías,
como se sale cada tarde, a darlo todo, además, el toro de la dehesa zacatecana le
permitió esos muletazos largos y aunque la estocada fue en buena colocación el toro
tardó en doblar y por ello saludó en el tercio, mientras que el toro fue aplaudido en el
arrastre. Sin opciones estuvo Joselito Adame con su segundo del hierro de Barralva,
ello pese al esfuerzo que realizó, retirándose en silencio.
El matador de toros Sergio Flores tuvo una tarde cuesta arriba. Ante el tercero de la
función, primero de su lote correspondiente de la dehesa de Los Encinos a de saludó
a la verónica para después de picado el ejemplar, tomar la muleta y comenzar su
trasteo de las tablas a los tercios, por la mano diestra logró muletazos de buen trazo
en las primeras tandas de la faena, lo intento por el izquierdo pero poco quiso el
ejemplar, poco fondo tuvo el toro y aunque Flores porfió poco pudo realizar ante las
condiciones del de Los Encinos. Con su segundo, séptimo de la lidia, le correspondió
un toro Campo Hermoso, ejemplar que desde salida se defendía, espiaba y pegaba
arreones poco pudo hacer, estando Sergio muy en torero y poniendo todo de su
parte ante las nulas embestidas del burel, teniendo que cortar por lo sano ante las
gallafonazos del de Campo Hermoso.


