Se comenta solo con…, por: Carlos Ramos Padilla.*
Hay alerta en Europa por la nueva multiplicación de casos de COVID en lo que llaman la sexta ola. Hay preocupación. La pandemia está lejos de finalizar y ser controlada. Marco Cavaleri, Jede de Estrategia de Vacunación de la Agencia de Vacunación Europea, advirtió que a tan sólo un mes de la llegada del otoño, los contagios y muertes han aumentado al igual que el ingreso a hospitales de personas mayores a los 65 años de edad.
Hay una nueva variante conocida como BQ1 y ha sido detectada en al menos cinco países. Este bicho puede esquivar la inmunidad que otorgan las vacunas actuales. En México nuevamente las autoridades evitan este problema y lo dejan en mínima prioridad.
La Sra. Sheinbaum incluso se ha atrevido a declarar que no “vislumbra” una sexta ola. Sin embargo, corrió y rápido el rumor de que la señora estaba enferma y más aún, algunos aventureros adelantaron que renunciaría al cargo.
Lo que ocurrió es que tomó sus precauciones y el pasado domingo acudió a urgencias del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, Salvador Zubirán, por un malestar adquirido durante el desfile gubernamental del pasado 27 de diciembre que al principio se atribuyó a un contagio de BQ1 llamada “el perro del infierno”.
Se le practicaron estudios de laboratorio, particularmente de hemoglobina y hierro por el desgaste físico que ha registrado por sus viajes y eventos presenciales. No debe haber duda en que la sociedad en un mecanismo de autoprotección deberá regresar al uso del cubrebocas como primer preventivo y dejar atrás las especulaciones y chismes sobre si estos elementos sirven o no.
De igual manera evitar eventos masivos y cumplir en lo posible con los protocolos sanitarios recomendados por instituciones de alta credibilidad. México está mal calificado en el manejo de la pandemia y de la aplicación tardía de las vacunas, inclusiva a los niños.
El gobierno uso de médicamente a la pandemia como distractor político incluso cuando AMLO señaló que la enfermedad le “cayó como anillo al dedo” presentando sus estampitas milagrosas, señalando que estaba protegido por su “escudo moral” y defendiendo las torpezas de Hugo López-Gatell.
Quien se trepó al tema para un lucimiento personal fue Ebrard que con abrigo puesto sacaba fotografías del cargamento aéreo de vacunas que recibíamos a cuenta gotas. Todos estamos expuestos a este mal, incluso AMLO que se negó a usar cubrebocas, pero fue contagiado por un “covidsito” como nombró a la variante Ómicron. Así que la alerta está dada, ahora el gobierno no puede afirmar que fue sorprendido como en la primera etapa del COVID.
Veamos si AMLO se preocupa y ocupa en el tema o seguirá presionando para la operación del fracasado AIFA.
*Conductor del programa VaEnSerio mexiquensetv canal 34,2 izzi 135 y mexiquense radio.


