Le llamaron Andrés y le gustò… Le gustaba su nombre… era sonoro, y llevaba vocales que le encantaban… en la escuela descubriò que ni un niño tenía el nombre de Andrés, y eso le agradaba mucho también…
Cada 30 de noviembre festejaba! En la casa se asaban castañas, y se degustaban ya algunos de los dulces típicos de la Navidad… Aquella tarde hacía muy buen tiempo, él y sus amigos jugaron con las hojas secas de otoño…
Por la noche se sintiò feliz en su dormitorio… Y ya empezaba diciembre! Qué linda la Navidad! Antes de dormirse desde la ventana enviò un beso al cielo, era una noche clara, y rezò, y felicitò a su abuelito. Se llamaba Andrés..
Y eso mismo hice yo hoy, día de San Andrés, felicidades, papà..
Dedicado a mi padre
Dedicado a Andrés Calamaro y Andrés Roca Rey
Y a mi niño Luis