Encendieron una vela, y otra vela y varias velas delante de Santa Minia. La emoción en la piel, las pestañas con sabor a sal, un año más de fe y romería, un año más de vida.. septiembre de oro y calor!
Y con las llamas de las velas elevaron al cielo una oración, el corazón esperanzado y la infancia en cada recuerdo, y pidieron por unos y por otros y por todos. Y el pueblo hervía en esencia en una nueva “Santa Minia”…
Dedicado a mi querida Santa Minia
A todos aquellos por los que he encendido velas
A mi familia
A mi Luis
A mi amiga Ana
A mi mago, suerte!
A Eva, mucha suerte
A Carlos
Y a mi flamenco


