Como cada 4 de septiembre a la procesiòn de Santa Rosalía… era una costumbre.. y todos adoraban las costumbres… Después cada uno seguiría su camino… Los abuelos permanecían en Sanxenxo todavía un par de meses màs, y luego viajaban; los niños en pocos días volvían al colegio; Bruno se marcharía a estudiar a Londres, Mara empezaba en su primer trabajo..
La procesiòn era un acontecimiento sagrado para ellos, veneraban a la patrona del pueblo, le rezaban mucho a lo largo del año, la tenían muy presente!
También ella se quedaría allí! Estaba enferma y embarazada… a la alegría de lo segundo se sumaba la incertidumbre de lo primero… pero la vida venía como venía, y le tocaba luchar… y rezar! Aquella noche con la misma fuerza que todas las otras noches, pero con mayor esperanza, la chica pidiò a Santa Rosalía su ayuda… desde niña iba a su curiosa procesiòn!
Desde entonces han pasado cuatro años, ella ya es madre, el niño es guapísimo y feliz! No se ha curado pero lucha y sigue y sigue y lucha. Con la raza de los toreros y la fe de los creyentes… hoy también irá al evento…
Cada 4 de septiembre la procesiòn de Santa Rosalía me vuelve a fascinar, dedicado a Arancha, con una oraciòn, y a su hijo
Dedicado a mi ahijado Tonecio, tan bonito!, y a mi Quintino, ya en el cielo
Dedicado a Lourdes, Pablo, Marta, Rocío, Hugo, Candela, Carlota, Carlos, Mateo, Luis, Jimena… y cada niño apurando sus vacaciones
Dedicado a mi Luisito
A los toreros, y a Fortes, con un abrazo
Y a mi lugar: Sanxenxo!


