El Congreso de Estados Unidos enfrenta un nuevo episodio de tensión y críticas tras la revisión de documentos sin censura relacionados con el caso del financista fallecido Jeffrey Epstein, quien fue condenado por delitos sexuales contra menores y murió en prisión en 2019. Legisladores han denunciado que muchos nombres de personas influyentes permanecieron ocultos en las versiones públicas de los archivos, exigiendo transparencia completa sobre las identidades incluidas en los documentos recientemente divulgados.
Representantes estadounidenses, entre ellos Ro Khanna y Thomas Massie, revelaron en una sesión pública que identificaron seis hombres cuyos nombres habían sido “redactados” en la versión divulgada de los registros del Departamento de Justicia. Según estos legisladores, esas identidades estaban incluidas en archivos a los que tuvieron acceso sin censura y “son probablemente incriminados por su inclusión” en esos documentos.
Los nombres identificados por los legisladores incluyen a Leslie “Les” Wexner, fundador de Victoria’s Secret y vinculado en notas internas del FBI con la red de Epstein, y Sultan Ahmed bin Sulayem, empresario emiratí cuyo intercambio de mensajes con Epstein incluye lenguaje perturbador sobre mujeres. Además de estos dos, fueron mencionados Salvatore Nuara, Zurab Mikeladze, Leonic Leonov y Nicola Caputo, aunque no todos ellos cuentan con contexto claro sobre su implicación en los archivos.
Khanna enfatizó que el hecho de aparecer en los archivos no implica culpabilidad, dado que las personas pueden figurar por conexiones incidentales o comunicaciones sin relación directa con crímenes. Sin embargo, consideró que las redacciones hechas por el Departamento de Justicia son inexplicables: “No hay ninguna justificación clara para esas omisiones”, señalaron los legisladores en sus declaraciones.
Esta situación se da en el marco de la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, aprobada en 2025, que obliga a la divulgación pública de todos los documentos gubernamentales relacionados con la investigación y procesamiento de Epstein. La norma exige que no se retengan o censuren registros por motivos de reputación o sensibilidad política, salvo en casos específicos como la protección de las víctimas.
A pesar de haberse hecho público un lote de aproximadamente 3,5 millones de páginas de documentos, incluyendo correos electrónicos, imágenes y otros registros que reflejan la extensa red de contactos de Epstein con figuras del mundo empresarial, político, académico y social, persiste el debate sobre la limpieza y exhaustividad de esa publicación. Legisladores han criticado que cientos de archivos aún aparezcan con extensas secciones tachadas en negro y mantienen que quedan millones de páginas sin divulgar plenamente, lo que limita la comprensión de las supuestas conexiones de Epstein.
La divulgación de estos nombres ha generado una fuerte respuesta política en Washington, con llamados de ambos lados del espectro ideológico para que el Departamento de Justicia explique las razones detrás de las redacciones y cumpla con los requisitos legales de transparencia. Mientras tanto, las voces críticas sostienen que sin acceso completo a los documentos sin censura es imposible evaluar la magnitud real de los vínculos de Epstein con personas de alto perfil y determinar si hubo encubrimiento o falta de transparencia institucional.
El debate sobre los archivos de Epstein continúa, con legisladores y organizaciones pidiendo una revisión más profunda y pública de los documentos para garantizar que la justicia y la transparencia prevalezcan sobre la gestión de las evidencias y los posibles intereses de poderosos individuos.


