La Revista

Sensatez política

Primer Informe de Gobierno

Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz.

A propósito de las numerosas evidencias del despilfarro y la obscenidad que privaron en México- y Yucatán no es la salvedad-durante los sexenios del llamado periodo neoliberal, no podía evitar hacerme la pregunta ¿será posible que un político sea honrado? Justamente, encuentro un ejemplar de la vieja colección, Cuadernos mexicanos que editaban la Secretaría de Educación Pública y la CONASUPO: su título Políticos Honrados incluye una serie de relatos cortos de diversos autores acerca de anécdotas protagonizadas por hombres del servicio público cuya integridad y honradez eran su principal bien, y que en la actualidad pueden servir de guías para el buen gobernante.

En general se trata sobre todo de personajes de la Reforma, aunque incluye a algunos anteriores. Es el caso del insurgente José María Morelos, de quien el historiador Julio Zárate escribió: “Inmensas sumas de dinero pasaron por sus manos en esos cinco años (1810-1815) y todas las aplicó a la causa que propugnaba, sin dejar nada para sí, al grado que tuvo que vender su ropa para emprender la marcha de Uruapan a Tehuacán.

Esta lectura deja muy claro el insulto que representó para El Siervo de la Nación bautizar con su nombre el famosísimo avión presidencial adquirido por 218 millones de dólares por el espurio Felipe Calderón y utilizado sin recato por Enrique Peña Nieto.

Santos Degollado es uno de mis héroes favoritos de la historia de México por su honestidad y sencillez a prueba de todo. El escritor Victoriano Salado Álvarez relata cómo lo soldados del regimiento que comandaba Degollado, durante la guerra contra los invasores franceses, lo observaban cuando zurcía, por la noche, su único pantalón negro, mientras custodiaba varios sacos de arpillera que contenían ¡un millón de pesos de entonces! de la hacienda pública. Uno de ellos exclamó: “¡qué hombre, mientras custodia cientos de miles de pesos, remienda su ropa para no ser gravoso a nadie!”. Federico Gamboa, por su parte, dedicó un texto a la honradez de Guillermo Prieto, también de la pléyade que acompañó a Juárez: “Es probado que pasaron por sus manos cerca de 300 millones de pesos, cuando la desamortización de los bienes eclesiásticos y que no sólo no conservó ni uno de ellos, sino que renunció a la suma de 200 mil pesos que de gratificación le correspondían como ministro de Hacienda

Acerca de Ignacio Ramírez, El Nigromante quien fue secretario de Justicia y de Fomento, también en tiempos juaristas, el periodista Francisco Sosa aseguró que manejó millones de pesos durante esos encargos, pero “ni sus más encarnizados enemigos podrían decir que se hubiese manchado apropiándose la parte más insignificante de los tesoros que por sus manos pasaron”.

José María Arteaga fue gobernador de Querétaro y de Jalisco y jefe de las tropas republicanas en Michoacán, y dijo en una ocasión: “prefiero que mi familia muera en la miseria y no que digan que algún día, al verla con lujo, si está rica es porque su padre robó cuando fue gobernador del estado”. Durante la víspera de su ejecución envió una carta a su madre expresándole: “Mamá, no dejo otra cosa que mi nombre sin mancha, respecto a que nada de lo ajeno he tomado”. Junto con la misiva le entregaron un reloj y un real.

El periodista liberal Guillermo Prieto describió así al general Vicente Guerrero:” La tez morena, el cabello tosco, amontonado sobre la frente, sus ojos negros de una penetración y una dulzura incomparable, patilla pobladísima, boca recogida y sincera”.

Luego narra que Iturbide, en una ocasión, le dejó un cuantioso caudal a Guerrero y al encontrarse nuevamente, las tropas de este último se encontraban andrajosas y hambrientas, extrañado le preguntó por qué no había tomado algo del dinero para sus hombres, “porque me lo dejó en depósito”, respondió.

En la actualidad, aún nos enteramos de nuevas rapacerías en lo que fue la danza de los millones de los pasados 30 años, en que los políticos, líderes sindicales y funcionarios de gobiernos neoliberales, exhiben con total desparpajo la opulencia, frente a un país que, gobernado por la 4 T, con gran esfuerzo y austeridad ha logrado sacar a 13 millones de mexicanos de la pobreza. Por esa y otras razones resultará una suerte de bálsamo enterarnos que el actual gobierno del “Renacimiento Maya,” guiado por Huacho Díaz Mena, mostrará en su Primer Informe de Gobierno, que no ha sido instrumento de enriquecimiento personal, sino un proyecto inspirado en la riqueza compartida, sin renunciar al impulso de grandes obras para beneficio público que coordina con la presidenta de México doctora Claudia Sheinbaum Pardo.

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