Este jueves, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y 3 meses de prisión en régimen cerrado, tras hallarlo culpable de varios delitos vinculados con un intento de golpe de Estado luego de perder las elecciones de 2022.
Bolsonaro fue condenado por cinco cargos entre los que se incluyen intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho, liderazgo de una organización criminal, daño calificado al patrimonio público y deterioro de bienes públicos protegidos.
De los más de 27 años, por ejemplo, siete años y siete meses corresponden al delito de organización criminal; seis años y seis meses son por la abolición violenta del Estado democrático; ocho años y dos meses por golpe de Estado; y otros cargos menores para completar la pena total.
La condena fue aprobada con cuatro votos a favor y uno en contra. El juez Luiz Fux fue el único en votar por la absolución, argumentando falta de pruebas o competencia del tribunal, según las versiones.
Aunque la sentencia ya fue emitida, Bolsonaro permanece bajo arresto domiciliario. Su defensa ha manifestado “profunda discordancia” con el fallo, calificándolo de “excesivo” y “desproporcionado”, y ha anunciado que va a apelar, incluso ante instancias internacionales.
Esta condena marca un hito en Brasil, pues es la primera vez que un expresidente es sentenciado por conspirar para derrocar el orden democrático tras unas elecciones.
Tendrá repercusiones en su elegibilidad política futura: ya estaba inhabilitado para presentarse a elecciones hasta 2030.
La decisión también profundiza la polarización política en el país, con defensores que la ven como una defensa necesaria de la democracia, y opositores que la critican como persecución política.
m.e.


