Todos los días de la semana, laborables, el bus de la línea 7A efectuaba la obligatoria parada delante de una de las tiendas más hermosas de la ciudad. Ella se extasiaba contemplando el bello escaparate, cuando cobrara se compraría aquel bolso azul y lo presumiría en sus redes, cuando su padrino le regalara un dinero se haría con aquellos botines plateados que tanto deseaba tener su prima, seguro la envidiaría…
El bus se demoraba bastante porque en aquel punto subía a diario un joven. Tenía una discapacidad en la pierna derecha y caminaba con dificultad. Cada mañana, alegre y lleno de educaciòn, se montaba en el transporte público feliz de poder hacerlo por sí mismo. A ella, en verdad, le desagradaba bastante.. tan lento, con aquellos zapatos ortopédicos tan brutos… Bueno, qué lindas las carteras!
Un viernes de fin de mes aquella muchacha se encontrò con un desagradable problema médico, desesperada acudiò a urgencias. El doctor, de inmensos ojos azules, era amable y muy profesional. La tranquilizò, no era grave.. Ella le conocía: se trataba del chico del bus. A ella jamás lo sabría, pero él era una excelente persona con muy puro corazòn. Se había destrozado la pierna queriendo ser torero…
Ella saliò fastidiada del hospital. Él se tomò un café, como siempre contento y en paz con la vida.. por la tarde iría a disfrutar una novillada!
Dedicado a los médicos
A los luchadores
A los que intentaron ser toreros
A mi torero
A mi niño Luis
A las personas felices y en paz con la vida
A mi amiga Ana
A mi amiga Susana
A Carlos Montaño, feliz día
Y a playa Panadeira, donde tan feliz soy estos días


