Camila se sentía feliz! A sus quince años era la chica dulce y estudiosa que cualquier padre sueña… también era alegre, muy organizada, y sabía distribuir el tiempo con acierto. Tocaba el piano, estudiaba, salía con sus amigos, iba al cine, montaba a caballo…
El niño que la hacía suspirar, él, el receptor de cada corazòn rojo dibujado y jamás entregado, el adolescente que le gustaba la había invitado al teatro! Ya deseaba que fuera sábado… su madre le había dado permiso… irían a la ciudad en tren, vivían en un pueblo…
El viernes por la noche el whatsapp que recibiò antes de acostarse le robò el color de la cara! La abuela de “su chico” estaba muy enferma… se suspendía la cita… Sentía pena por la señora, también por el encuentro… Papá la llevò a la ciudad con una amiga…
Irían juntas a comer un helado de avellana y al teatro después, así se despejaba un rato de su pesar… A la salida de la obra se tropezò Camila con “su chico”… Estaba besando a otra! Muy torpemente le dijo que su tío ya no estaba tan grave, y que había salido a celebrarlo!
Ella le respondiò con una célebre frase de Mark Twain: “si dices la verdad no tendrás que acordarte de nada”…
Dedicado a los/las que mienten, por si desean cambiar y no hacerlo
Dedicado a mi niño Hugo
Dedicado a Ekipaje Personal, Cambados, hoy voy y me encanta la tienda entera
Dedicado a mi Luisito
Y dedicado a mi amiga Isabel