Por: Cristina Padín.
Como sus abuelos habían vivido un tiempo en Holanda, en la moderna Amsterdam, aquel ser de bondad y magia no se olvidaba nunca de ellos. Eran cinco: dos adolescentes y tres niños. Uno de los pequeños, L, poseía una discapacidad motora… y habían estado el día 3 en actividades que hablaban de esos temas.
Las cosas hay que hablarlas. Siempre. Todas las cosas..
Sinter Klaas llegaría por la noche con Pedro, su ayudante. Al igual que llegaba a tierras holandesas procedente de España. Dejaría regalos en cada zapato. El pequeño A quería un avión y la pequeña C libros y puzzles. P, en sus catorce, patines. Y M, con quince, un beso del chico que le gustaba. O mil. Y discos de música.
Era una preciosa jornada de diciembre en un pueblo con mar..
A mi país de nacimiento: Holanda
A Sinter Klaass, que llega con la ilusión y las letras de chocolate esta noche
A niños y adolescentes
A adolescentes enamoradizos, como yo lo fui
A mis amigos M, B, A, JM, JC, E y M
A mi familia
A la magia
A mi mago
A la ilusión
A las tradiciones
A Luis
A cada persona con una discapacidad, fuerza!


