En un nuevo episodio de las tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos, el gobierno canadiense ha iniciado una disputa formal ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en respuesta a la imposición de aranceles del 25% por parte de la administración del presidente Donald Trump sobre las importaciones de acero y aluminio canadienses.
Según el comunicado de la OMC, Canadá argumenta que estos aranceles son incompatibles con las obligaciones de Estados Unidos bajo el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de 1994.
El presidente Trump ha mantenido una postura firme respecto a estos aranceles, declarando que no cederá en su decisión. En declaraciones recientes, afirmó: “Hemos sido estafados durante años y no vamos a permitirlo más. No voy a ceder en absoluto, ni en aluminio, ni en acero, ni en automóviles”.
Esta acción de Canadá se suma a una serie de medidas de represalia adoptadas por otros socios comerciales de Estados Unidos. La Unión Europea, por ejemplo, ha anunciado aranceles del 50% sobre productos emblemáticos estadounidenses, como el bourbon, en respuesta a las tarifas impuestas por Washington.
La escalada de medidas proteccionistas ha generado preocupación en los mercados financieros y entre los líderes empresariales. En Canadá, la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval) ha expresado que la imprevisibilidad de las políticas comerciales de Trump causa más perjuicio a las empresas del sector metalúrgico que los propios aranceles.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de esta disputa, que podría tener implicaciones significativas para el comercio global y las relaciones diplomáticas entre las naciones involucradas.


