La Revista

TIEMPO DE UNIDAD CON CONCIENCIA

Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz

Yucatán forma parte de la Cuarta Transformación de México. Y es, precisamente, a través del Renacimiento Maya, proyecto encabezado por el gobernador Joaquín Díaz Mena, que se profundiza el movimiento de regeneración nacional que en su momento impulsó el expresidente Andrés Manuel López Obrador, y que en la actualidad lidera la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.

Es una realidad que este reordenamiento de la política, decidido por millones de mexicanas y mexicanos a través del voto, en los últimos siete años haya causado incomodidad en sectores que a lo largo de sexenios estuvieron recibiendo privilegios de los gobernantes en turno. Nos queda claro que se gobernaba para unos cuantos, pero, sobre todo, que la mayoría de la población se encontraba en un olvido sistemático y sin escrúpulos.

La Cuarta Transformación, como proyecto progresista, dio un giro de 180 grados a esa injusta realidad desbordante y puso en el centro de sus políticas públicas al pueblo de México. Como bien se esboza en los principios de MORENA, “por el bien de todos, primero los pobres”. Y esa noción, más que una consigna, se ha vuelto una realidad con el apoyo decidido a los sectores de la población que habían sido vulnerados históricamente, desde adultos mayores, madres autónomas, estudiantes, campesinos y otras tantas comunidades.El humanismo es la principal característica de la Cuarta Transformación. Es su base ética, la brújula precisa. Y como hemos visto en otras ocasiones, también permea en el Renacimiento Maya, al impulsar una necesaria reconciliación con nuestras raíces y saldar la deuda histórica con nuestros pueblos y comunidades.

Desde luego, estas acciones de transformación nacional han generado una violenta reacción en los partidos de oposición, muchos de ellos acostumbrados a los privilegios del poder, contestando con un reiterado golpeteo mediático y tergiversando la nueva realidad que vive el país con el afán de crear confusión en la población.

Ante el golpeteo externo, nos queda claro que la respuesta para la militancia del movimiento de regeneración nacional, tiene que ser el debate interno, es decir, consolidar la revolución de las conciencias, que no es otra cosa que dejar de actuar desde la inercia, y desde lo conocido, para continuar organizados en la búsqueda del bienestar colectivo, tal y como lo ha hecho MORENA en los últimos años.

Y en este sentido, debemos fortalecernos desde la autocrítica sin división, desde la necesaria organización territorial, y por supuesto, desde el debate de ideas, que son la esencia de los postulados que fundaron nuestro movimiento. Por eso insistimos en la búsqueda de la unidad con conciencia, con información verdadera, y no dejarnos llevar por el influjo negativo que se gesta desde las redes sociales y los medios.

La unidad no es lo mismo que la unanimidad. Nuestra libre conciencia, siempre pensando en un bienestar común, es lo que rige nuestra ética como movimiento, como partido y como militancia con laCuarta Transformación de la vida pública de México. La desinformación nos divide, pero la conciencia, organiza.

Sigamos dialogando.

Sigamos organizándonos.

Sigamos construyendo unidad con conciencia

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