… y érase una vez un pueblo de esos que nada más existen en los cuentos clásicos.. con sus nubes de caramelo azul, sus chimeneas largas y humeantes, flores en los balcones, plaza con iglesia y fuente..
Bellísimo!
La niña vivía allí. Desde pequeña le habían enseñado que lo más hermoso era ser humilde y noble. Estudiaba mucho y obtenía muy buenas notas. Era alegre y sociable, amante del toreo, el flamenco, los libros y el sol..
Tenía buenas amistades!
Pero las niñas que vivían en la mansión que limpiaba su abuela no siempre se portaban bien con ella. A veces se burlaban porque ella no tenía vestidos caros, ni se podía comprar los juegos más novedosos..
Le importaba bien poco.. era una niña de lo más alegre y feliz. Cuando la despertaba el sol en la mañana sonreía. Cuando le llegaban desde el Teatro las notas de la guitarra de su admirada Arena sonreía..
Cuando el abuelo le enseñaba fotos en blanco y negro de toreros antiguos sonreía..
Cuando nadaba en el río sonreía.. cuando en la panadería le regalaban un pan con nueces y naranja sonreía..
Las niñas aquellas a veces estaban malhumoradas o tristonas. No entendían que aquella muchacha siempre ofreciera una sonrisa.. Ella siempre contestaba como le enseñara su Hada Madrina: “Todo no se puede tener, yo tengo la alegría..”
Hay que saber ser feliz con lo que se tiene y vivir la vida con alegría..
Dedicado a mi hermana
A la gente humilde
A Lourdes
A Luis
A mi amiga Ana
Y al mes de abril, lo amo


