Una severa tormenta invernal azota a gran parte de Estados Unidos y ha provocado hasta el momento la muerte de al menos 20 personas, además de un impacto generalizado en servicios básicos, transporte y actividades escolares en amplias regiones del país. Las autoridades federales advirtieron que se trata de un sistema climático de alta peligrosidad que podría prolongarse durante varios días y afectar a más de la mitad de la población estadounidense.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, las condiciones extremas se extienden desde Texas hasta Nueva Inglaterra, con nevadas intensas, lluvias heladas, granizo y temperaturas extremadamente bajas. El organismo alertó que se trata de un fenómeno con “condiciones potencialmente mortales”, lo que ha obligado al cierre de escuelas y carreteras, así como a la suspensión de actividades en múltiples ciudades.
Las autoridades confirmaron al menos dos muertes por hipotermia en Luisiana, mientras que otros decesos vinculados a la tormenta se han reportado en Texas, Tennessee, Kansas y Pensilvania. En varios de estos casos, las víctimas quedaron expuestas a temperaturas bajo cero o estuvieron involucradas en accidentes viales provocados por el hielo acumulado en carreteras y autopistas.
El impacto en el suministro eléctrico ha sido significativo. Hasta la tarde del domingo, más de 800 mil hogares permanecían sin electricidad, de acuerdo con datos del sitio especializado poweroutage.us. Las interrupciones se concentran principalmente en estados del sur y del centro del país, donde la infraestructura no está diseñada para soportar episodios prolongados de frío extremo y acumulación de hielo.
El transporte aéreo también ha resultado severamente afectado. Desde el inicio de la emergencia climática, más de 25 mil vuelos han sido cancelados en todo el país, según reportes de la plataforma FlightAware. Aeropuertos clave han suspendido operaciones de manera intermitente debido a la baja visibilidad, la acumulación de nieve en pistas y el congelamiento de aeronaves.
Los meteorólogos advirtieron que el fenómeno conocido como lluvia helada representa uno de los mayores riesgos, ya que provoca que las gotas de lluvia se congelen instantáneamente al tocar superficies, formando capas de hielo sobre carreteras, cables eléctricos y árboles. Esta condición incrementa el riesgo de accidentes, caídas de postes y colapsos en la red eléctrica.
Las estimaciones oficiales señalan que la tormenta podría afectar directa o indirectamente a cerca de 180 millones de personas, lo que representa más de la mitad de la población del país. Ante este escenario, las autoridades estatales y federales han exhortado a la población a evitar desplazamientos innecesarios, resguardarse en lugares seguros y seguir las recomendaciones de protección civil mientras continúan las labores de emergencia y restablecimiento de servicios.


