Un devastador incendio ocurrido en el complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po (Hong Kong), ha dejado hasta ahora al menos 128 personas fallecidas, según las autoridades. En el siniestro también resultaron heridas unas 79 personas y aproximadamente 200 continúan desaparecidas.
Las llamas consumieron siete de las ocho torres del complejo, que alberga cerca de 4 600 residentes. Las autoridades indicaron que el fuego comenzó en los andamios de bambú que rodeaban los edificios durante las obras de renovación y se propagó con rapidez, facilitado por materiales inflamables como el poliestireno adherido a las ventanas.
Además, se informó que las alarmas antiincendios del conjunto no funcionaron. Un residente declaró: “No nos avisó ninguna alarma”, lo que, junto al uso de estructuras provisionales, incrementó el riesgo y dificultó la evacuación.
Con el fin de esclarecer responsabilidades, fuerzas policiales y la agencia anticorrupción local han detenido a al menos 11 personas —entre ellas ingenieros, consultores y empleados de la firma constructora— bajo sospechas de homicidio involuntario y corrupción vinculadas a la renovación del complejo.
Mientras tanto, cientos de voluntarios y organizaciones comunitarias se han movilizado para asistir a los damnificados, quienes han perdido sus hogares y muchas pertenencias. Las tareas de rescate concluyeron formalmente, aunque persisten los trabajos de identificación de víctimas y búsqueda de desaparecidos.
Este incendio marca una de las tragedias más graves en la historia reciente de Hong Kong y ha reavivado el debate sobre las normas de seguridad en construcciones y renovaciones de viviendas colectivas.


