El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado las tensiones comerciales con China al amenazar con imponer un arancel adicional del 50% a las importaciones chinas si Pekín no retira su reciente aumento arancelario del 34% sobre productos estadounidenses antes del 8 de abril de 2025. Esta medida podría elevar los aranceles totales impuestos por Estados Unidos a China al 104% de los niveles previos a la administración Trump.
La escalada comenzó cuando Trump impuso un arancel del 34% a las importaciones chinas el 2 de abril de 2025, basándose en un arancel previo del 20% establecido durante su mandato anterior. En respuesta, China anunció su propio arancel del 34% sobre productos estadounidenses, programado para entrar en vigor el 10 de abril. Trump ha advertido que, de no revertirse esta medida china, Estados Unidos aplicará el arancel adicional del 50% a partir del 9 de abril.
Además, Trump ha indicado que se suspenderán todas las conversaciones con China y que se iniciarán negociaciones con otros países que han solicitado reuniones. Según el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, más de 50 países han expresado interés en dialogar con la administración estadounidense sobre su estrategia arancelaria.
Estas acciones han generado una fuerte volatilidad en los mercados financieros globales. Los principales índices bursátiles de Estados Unidos, como el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq, han experimentado caídas significativas, entrando en territorio de mercado bajista. Mercados europeos y asiáticos también han sufrido pérdidas considerables, con la Bolsa de Hong Kong registrando su peor caída desde 1997 y el DAX alemán cayendo casi un 10%.
Analistas y líderes financieros, incluyendo a Larry Fink de BlackRock y Jamie Dimon de JPMorgan, han expresado preocupación por el aumento del riesgo de recesión y las presiones inflacionarias derivadas de la guerra comercial. Goldman Sachs estima ahora una probabilidad del 45% de una recesión en Estados Unidos, y se han evaporado más de 6 billones de dólares en valor de las acciones estadounidenses.
A pesar de las críticas y las preocupaciones económicas, Trump se mantiene firme en su postura, argumentando que los aranceles son necesarios para corregir desequilibrios comerciales de larga data y proteger los intereses económicos de Estados Unidos. Ha instado a la población estadounidense a mantener la calma y la paciencia mientras se desarrollan estas políticas comerciales.
La comunidad internacional observa con inquietud el desarrollo de esta escalada arancelaria, anticipando posibles repercusiones en la economía global y en las relaciones comerciales internacionales.


