El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su postura contra las denominadas “ciudades santuario”, amenazando con retirarles fondos federales si continúan sin cooperar con las autoridades de inmigración en la deportación de inmigrantes indocumentados. En una reciente entrevista con Fox News, Trump afirmó: “Tal vez tenga que hacer eso. A veces es lo único que puedes hacer”.
Las “ciudades santuario” son jurisdicciones que limitan su colaboración con las agencias federales de inmigración, buscando proteger a los inmigrantes indocumentados de la deportación. Esta política ha generado tensiones con la administración federal, que argumenta que dichas ciudades ponen en riesgo la seguridad pública. Trump ha declarado que estas ciudades “ponen en peligro a los estadounidenses buenos y nuestra prioridad es defenderlos”.
Además de la amenaza de recortar fondos, la administración Trump ha tomado medidas adicionales para reforzar sus políticas migratorias. Recientemente, se anunció el despliegue de 1.500 militares adicionales en la frontera con México, con el objetivo de fortalecer la seguridad y reducir los cruces ilegales. El secretario de Defensa interino, Robert Salesses, señaló que esta acción representa un aumento del 60% en las fuerzas terrestres activas desde el inicio del mandato de Trump.
Estas acciones forman parte de una serie de órdenes ejecutivas firmadas por el presidente, que buscan endurecer las políticas migratorias del país. Entre ellas se incluye la eliminación de la ciudadanía por nacimiento para hijos de padres indocumentados o con estatus migratorio temporal.
Las amenazas de recorte de fondos han generado respuestas de resistencia por parte de las ciudades afectadas. Por ejemplo, el alcalde de Denver, Mike Johnston, ha declarado que no cederá en sus valores ni colaborará con medidas que considere injustas. Asimismo, otras ciudades como Los Ángeles y Boston han reafirmado su compromiso de proteger a sus comunidades inmigrantes, a pesar de las posibles represalias federales.


