El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva que establece el inglés como el idioma oficial del país, marcando un hito en la historia de la nación. Hasta este momento, Estados Unidos no contaba con una lengua oficial a nivel federal, aunque el inglés ha sido predominantemente utilizado en la administración y la vida cotidiana.
La Casa Blanca ha argumentado que esta medida busca promover la unidad nacional, mejorar la eficiencia en las operaciones gubernamentales y facilitar la participación cívica.
Sin embargo, esta decisión ha generado preocupación entre activistas y organizaciones defensoras de los derechos civiles. Se teme que la designación del inglés como idioma oficial pueda crear barreras para las personas que no dominan el idioma, afectando su acceso a servicios esenciales, procesos de inmigración y participación electoral. Además, se advierte que podría aumentar la discriminación y la xenofobia en el país.
Estados Unidos es reconocido por su diversidad lingüística, con más de 350 idiomas hablados en su territorio. Según datos del censo de 2019, aproximadamente 41,76 millones de personas hablan español en sus hogares, y otros idiomas como el chino, francés, tagalo y vietnamita también tienen una presencia significativa.
Antes de esta orden ejecutiva, 32 de los 50 estados ya habían adoptado el inglés como su idioma oficial. Sin embargo, a nivel federal, no existía una designación oficial hasta ahora.
La implementación de esta medida requerirá ajustes en diversas áreas del gobierno y la sociedad, y su impacto en las comunidades de habla no inglesa será objeto de seguimiento y análisis en los próximos meses.


