El presidente Donald Trump despidió el 1 de agosto de 2025 a Erika McEntarfer, comisionada de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), tras la publicación de un informe de empleo débil que mostraba una creación de empleo significativamente menor a lo esperado. Trump acusó sin pruebas que los datos habían sido manipulados políticamente, calificando el reporte como “amañado” y criticando el trabajo de McEntarfer como sesgado políticamente .
El informe reveló que en julio sólo se sumaron 73 000 empleos, con revisiones a la baja para mayo y junio por alrededor de 258 000 puestos. Estas correcciones forman parte de un proceso estándar de referencia anual, ampliamente respaldado por economistas y exfuncionarios de la propia BLS .
Tras el despido, el subcomisionado William Wiatrowski asumió como director interino, mientras crecen las preocupaciones sobre la independencia de esta agencia federal clave para el diseño de políticas públicas y la confianza del mercado .
Analistas y ex comisionados califican el despido como un acto de autoritarismo informativo. En comparación con tácticas de líderes como Vladimir Putin en la manipulación institucional, advierten que esta medida parece apuntar a silenciar al portador de malas noticias en lugar de abordar debilidades reales en la economía .
Esta controversia ocurre junto con nuevas medidas de Trump que incluyen elevación de aranceles a múltiples países, así como el anuncio de posicionar submarinos nucleares cerca de Rusia en respuesta a declaraciones de figuras políticas rusas, acciones que han generado volatilidad internacional .
Diversos expertos han advertido que despedir a una funcionaria por un informe estadístico puede erosionar la confianza en los datos oficiales de empleo, fundamentales para decisiones económicas, fiscales y de inversión en Estados Unidos


