Adiós al tratado comercial con el Pacífico, más restricciones en inmigración y nuevas incompatibilidades entre los grupos de presión y los políticos de Washington, así comenzará el nuevo Gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. El presidente electo emitió este lunes un comunicado en vídeo en el que anuncia un paquete de medidas para los primeros 100 días de su mandato, que arranca el 21 de enero, y certificó la muerte de la alianza económica estrella que impulsó Barack Obama.
El empresario neoyorquino, un republicano heterodoxo, ha llegado a la Casa Blanca con la promesa de poner “a América primero”, y eso, en versión trumpiana, pasa, para empezar, por embridar la apertura comercial estadounidense y apostar por negociar nuevos pactos bilaterales frente a los grandes tratados. “Voy a emitir una notificación de intenciones para retirar el Tratado de Asociación Pacífico [TPP, en sus siglas en inglés], un desastre potencial para nuestro país. En su lugar, negociaremos acuerdos comerciales bilaterales justos que devuelvan los empleos industriales a orillas de América”, señaló Trump.
El TPP, firmado en 2015, establecía un nuevo marco de libre
comercio entre 12 países del Pacífico, liderados por Estados Unidos y Japón,
pero que no incluía a China. El descuelgue de la primera potencia marcó este
fin de semana la cumbre de
Asia-Pacífico (APEC), que acabó
con una declaración en defensa de libre comercio como respuesta a la retórica
de Trump.
El presidente saliente, Barack Obama, firmó esa declaración, muy
consciente de que su proyecto comercial estaba ya herido de muerte. De hecho,
una vez pasadas las elecciones, renunció a llevarlo al Congreso para su
ratificación. El presidente chino, Xi Jinping, advirtió durante la cumbre en
Lima que el gigante asiático está
dispuesto a asumir más aperturismo, lo que deja a Estados Unidos fuera de ese
papel central.
Trump también confirma en su plan para los primeros 100 que
habrá más mano dura con la inmigración, El comunicado no menciona las deportaciones
de los indocumentados ni el famoso muro de separación con México, pero sí
dedicará al Departamento de Empleo a “investigar todos los abusos de los
programas de visado que minan al trabajador estadounidense”.
“Mi agenda estará basada en un principal básico sencillo:
poner a América primero”, afirma el próximo presidente de Estados Unidos,
cuya campaña electoral transcurrió a lomos de mensajes muy nacionalistas y, en
ocasiones, racistas.
En energía, Trump afirma que cancelará “restricciones destructivas
para el empleo”, lo que incluye el Shale gas y el carbón limpio, lo que,
en su opinión, “creará mucho millones de puestos de trabajo bien
pagados”. También rebajará la carga regulatoria, dice, con una norma según
la cual “por cada nueva regulación, dos antiguas tendrán que ser
eliminadas”.
El Gobierno de Trump también comenzará sus reformas en materia
de seguridad nacional con una plan de protección ante posible ciberataques de
las infraestructuras vitales. Por otra parte, llevará adelante un prometido
plan para combatir la coprrupción política -‘Drenar el pantano’, lo ha
bautizado- con la prohibición de que cualquier empleado de la Administración
pueda conbertirse en lobista durante los cinco primeros años después de dejar
el servicio público.


