Washington D.C., 11 de agosto de 2025 — El presidente Donald Trump anunció la invocación de la Sección 740 de la Ley de Autonomía del Distrito de Columbia, una disposición de 1973, para asumir el control federal del Departamento de Policía Metropolitana y desplegar hasta 800 efectivos de la Guardia Nacional por 30 días. Según Trump, la ciudad se ha convertido en una de las más violentas del mundo, superando incluso a Bogotá y Ciudad de México.
La medida fue presentada como una estrategia para “liberar” la capital de pandillas, crimen violento y personas sin hogar. Trump calificó la situación como una emergencia de seguridad pública, designando incluso un nuevo liderazgo temporal para la policía local bajo mando federal.
Sin embargo, los datos oficiales contradicen esta narrativa. En 2024, los delitos violentos en Washington disminuyeron en aproximadamente un 26–35 %, alcanzando niveles mínimos en las últimas tres décadas. Tanto autoridades locales como residentes han expresado que no sienten un aumento de la inseguridad.
La alcaldesa Muriel Bowser calificó la intervención como “desconcertante e improcedente”, y la delegada Eleanor Holmes Norton la consideró un posible argumento adicional para impulsar la estadidad del distrito. Organizaciones como Human Rights Watch alertaron sobre los riesgos de militarizar ciudades, especialmente con poblaciones racializadas, y líderes demócratas como Gavin Newsom y Nancy Pelosi anunciaron que impugnarían la medida judicialmente.
Además, el FBI ya comenzó a patrullar las calles junto con otras agencias federales, antes del despliegue total de la Guardia Nacional, lo que ha generado preocupación sobre la distracción de recursos de otras amenazas más serias.


