El director del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos y principal asesor económico del presidente Donald Trump, Kevin Hassett, generó una fuerte polémica esta semana al criticar con dureza un informe de la Reserva Federal (Fed) que determinó que las empresas y consumidores estadounidenses han soportado la mayor parte de los costos derivados de los nuevos aranceles impuestos por la administración.
Durante una entrevista con la cadena CNBC, Hassett calificó el estudio publicado por la Reserva Federal de Nueva York como “una vergüenza” y afirmó que quienes participaron en su elaboración deberían ser sancionados. En sus propias palabras, afirmó que “lo que han hecho es publicar unas conclusiones que han generado muchas noticias muy tendenciosas basadas en un análisis que no se aceptaría en una clase de economía de primer semestre”.
El informe de la Fed, difundido la semana pasada, concluyó que casi el 90 % del recargo arancelario impuesto por la Casa Blanca recayó sobre compañías y consumidores de Estados Unidos, con cifras que mostraron que hasta agosto aproximadamente el 94 % de esos costos fue absorbido internamente y se redujo a un 86 % en noviembre. Este análisis contradice repetidamente la narrativa oficial del gobierno, que sostiene que los aranceles beneficiarían a la economía doméstica al incentivar la producción interna y aligerar la carga sobre los socios comerciales extranjeros.
Hassett también defendió la política arancelaria, argumentando que enfocarse únicamente en los precios deja de lado otros efectos económicos. “Si traemos la producción a casa y creamos demanda interna, eso perjudicará a China y aumentará los salarios en Estados Unidos, y los consumidores estadounidenses saldrán ganando”, aseguró el asesor económico en la misma entrevista.
La Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO), un organismo no partidista, ha publicado estimaciones propias que también señalan que una proporción significativa de los aranceles sería asumida internamente, aunque con porcentajes distintos, proyectando que solo alrededor del 5 % sería soportado por exportadores extranjeros.
La reacción de Hassett ha desatado cuestionamientos dentro de círculos académicos y económicos, al tiempo que aumenta el debate sobre la independencia de la Reserva Federal frente a las presiones políticas del Ejecutivo. Las declaraciones han sido interpretadas por algunos analistas como un intento de debilitar la credibilidad de investigaciones que desafían la narrativa oficial sobre los efectos reales de la política arancelaria en la economía estadounidense.


