Las autoridades de Ucrania han anunciado una nueva asignación presupuestaria para reforzar sus defensas ante los crecientes ataques con drones, en medio de la prolongación del conflicto con Rusia. El gobierno destinará 36 millones de dólares (aproximadamente) para la compra e instalación de redes antidrone desarrolladas por la empresa Trax, con el objetivo de proteger rutas clave y reducir los daños causados por vehículos aéreos no tripulados hostiles.
Según el reporte difundido, estas redes antidrones forman parte de un esfuerzo más amplio para blindar infraestructuras críticas y corredores logísticos desde los cuales se abastecen las fuerzas ucranianas. La medida se produce en un contexto en el que las amenazas de drones rusos, especialmente los conocidos como FPV (First Person View), han incrementado su frecuencia e intensidad, afectando líneas de suministro militar y zonas civiles.
Estas redes funcionan como barreras físicas suspendidas sobre rutas y puntos estratégicos, diseñadas para capturar o desviar los drones antes de que alcancen sus objetivos, una táctica que ha sido implementada previamente con otros sistemas de defensa física. En regiones como Donetsk y Járkiv, medios internacionales han documentado la presencia de estructuras similares que cubren carreteras utilizadas para transporte militar y desplazamientos esenciales, protegiendo tanto personal como equipamiento en áreas expuestas al fuego enemigo.
El incremento en fondos refleja la continuidad de las prioridades de Kiev para fortalecer sus capacidades defensivas en 2026, año en el que también se han negociado y confirmado importantes acuerdos de apoyo militar con aliados internacionales, incluyendo partidas orientadas a sistemas antiaéreos, misiles y apoyo logístico general.
Autoridades ucranianas han señalado que la implementación de estas redes contribuirá a minimizar los riesgos humanos y materiales derivados de los ataques con drones, que se han convertido en un elemento persistente del conflicto. La decisión se ajusta a la estrategia de aumentar la resiliencia de las infraestructuras críticas ante las amenazas tecnológicas y avanzar hacia la protección de rutas vitales para la defensa nacional y las operaciones militares continuas.


