Por: Cristina Padín.
…tan normal. Y a la vez tan especial.. son las cosas pequeñas las que hacen grande la vida. Un abrazo inesperado; un beso travieso; el recibir una carta de agradecimiento; un viaje por sorpresa; un bombón de chocolate muy amargo; una canción de la infancia…
Un 14 de marzo hicimos el tercer ensayo de la Hermandad. Por la tarde. Cuando los que estudian regresaron de las aulas y los que trabajan volvieron de sus empleos. Los que critican e insultan a diario, como ni estudian ni trabajan, ni retornaron ni participaron.
Aquel 14 de marzo por la tarde nos vestimos para llevar a la Virgen. Que saldría en procesión el Martes Santo. Y había que ensayar. Marzo traía calor.. y era duro cargar el peso, arrastrar despacito los pies, acompasar el cuerpo al del compañero…
Aquel 14 de marzo era miradas de verdad y de pureza. Susurros. La lealtad. El afecto real. El compromiso. El saber estar. La primavera que llegaba. La Semana Santa que se anunciaba. Lo que es bonito. Algo que late año a año, de generación en generación..
Esas palabras tan dulces escribió B cuando el tema de la redacción fue Un 14 de marzo… Algo normal, algo real. Lo artificial cansa y aburre.
A un 14 de marzo
A las personas agradecidas
y a las personas que saben
estar
A la Semana Santa
A la pureza
Se me ocurrió este relato
por el ensayo que pude vivir
con Lorena, fue genial!
A los compromisos
A la humildad
A mi querido Luis
Y a la primavera, que llega..


