Especial / La Revista
Cada fin de año, desde hace más de 30 años, un grupo
de amigos que comparten su gusto por la gastronomía yucateca y por la historia
de nuestra ciudad capital, comenzaron una tradición que, tras 3 décadas,
continúa vigente: El Desayuno de Amigos de Jorge Carlos Ramírez Marín.
En esta ocasión, la primera parada fue en El Pavo
Feliz, ubicado en el interior del Bazar García Rejón en el corazón de Mérida,
donde el grupo de amigos disfrutó de diversas delicias como salbutes de relleno
negro, tacos de carne asada, de pezuñas rebosadas o una torta de mariscos,
entre otros guisos.
Al término del desayuno, Ramírez Marín e invitados se
trasladaron hasta el Parque de las Américas, donde se pudo hacer un viaje en la
historia, no solo de este emblemático sitio de la ciudad, sino de la colonia
donde se encuentra, la García Ginerés
“Este es un encuentro de amigos que con el pasar de
los años se volvió una verdadera tradición, nos unen no solo los lazos de la
amistad, sino esa pasión por Mérida y su historia”, aseguró el Senador
yucateco.
“El parque de Las Américas es una joya olvidada, venimos
hasta acá para recordar su historia y no creímos encontrar una situación de
deterioro que hace contraste con la inversión que hay en los adornos por las
fiestas”, agregó.
En voz del arquitecto, Marco Díaz Güemes, los
presentes conocieron el origen de esta colonia que nació con la intención de
que sea una mezcla perfecta de lo mejor de la ciudad con lo mejor del campo, es
por ello que, las casas de esta zona cuentan con grandes terrenos, pues la idea
es que los propietarios tuvieran espacio suficiente para hacer sus propias
cosechas.
“La colonia García Ginerés responde a la necesidad de
Mérida de crecer fuera de las murallas que la comprendían, como un ensanche de
la ciudad”, relató el arquitecto.
“El nombre de la colonia se debe a su promotor y
desarrollador Joaquín García Ginerés, quien después de vivir en Barcelona,
migró a Cuba y posteriormente vino a vivir a Mérida y fue el encargado de
desarrollar lo que hoy conocemos como la colonia con su nombre”, indicó Díaz
Güemes.
En un recorrido por las veredas del parque se pudo
constatar que, algunas de las zonas, edificios, esculturas y, en general, la
infraestructura del lugar tiene muestras claras de no haber sido intervenida o
tomada en cuenta por las últimas administraciones, dejando en el olvido su gran
valor.
“Así como me encanta mi ciudad, me entristece su
abandono” finalizó el legislador.


