Por: Diana Laura Sánchez.
Antonio Mendoza, torero originario de la Ciudad de México quien tomó la alternativa el 2 de noviembre, día que considera un sueño cumplido donde asumió una gran responsabilidad al convertirse en matador de toros.
Su afición nació desde pequeño cuando sus padres lo llevaban a la Plaza México, recuerda que siempre tuvo gusto por el toro y fue a los 16 años cuando tomó la decisión de querer ser torero.
Comentó que ha sido un camino muy bonito, un sueño que no ha sido nada fácil, pero se siente agradecido porque ha disfrutado de muchas cosas, aunque se ha enfrentado a retos en los que se ha preguntado si es capaz de sobrepasarlos.
Considera que el reto más grande de su profesión ha sido la cotidianidad, lograr tener disciplina para entrenar todos los días, encontrar los defectos técnicos o de expresión y en general el buscar las cosas que no hace bien puede resultar desgastante. Dentro de su inspiración esta la conexión con el público, poder transmitir y mostrar algo diferente, que la gente recuerde los detalles de sus faenas.
Antonio pisó el ruedo de la gran Plaza de Toros Las Ventas de Madrid, sueño que se había propuesto desde antes, no quería tomar alternativa sin antes pasar por Madrid, aunque recalca que no quedó satisfecho con el resultado material, el haber llegado a la plaza fue importante, la satisfacción de que el público lo sacó al tercio y reconoció su labor. Ahora que ya es matador su preparación es intensa, el toreo de salón, en el campo y ejercicio físico.
A Mendoza le gustaría ser reconocido como alguien diferente y como un torero que brinda algo especial, que la gente recuerde su toreo. En su mente ya está la Plaza México donde hará el paseíllo el 12 de enero será esta su primera temporada grande como matador de toros.


