El acuerdo sobre el Brexit alcanzado este jueves por los negociadores europeos y británicos inicia la cuenta atrás para la salida del Reino Unido de la UE. Pero el camino por delante todavía es potencialmente tortuoso y no cabe descartar algún sobresalto. La senda a seguir se inicia este mismo jueves y puede acabar con la salida del Reino Unido de la UE el próximo 31 de octubre o con una nueva prórroga, posibilidad rechazada tajantemente hasta ahora por el primer ministro británico, Boris Johnson.
Primer visto bueno. Los líderes de los 27 Gobiernos de la UE tienen previsto dar su visto bueno esta misma tarde del jueves al acuerdo pactado por Bruselas y Londres.
El escollo de Westminster. El texto pactado pasará entonces al Parlamento británico, donde Johnson espera someterlo a votación el próximo sábado. Si logra el respaldo mayoritario, el primer ministro se anotaría una victoria histórica después de sufrir una derrota parlamentaria tras otra desde que llegó al poder en el mes de julio.
Fácil en Estrasburgo. La aprobación del acuerdo en Westminster abriría el camino para que la próxima semana se pronuncie el Parlamento Europeo, que celebra sesión plenaria en Estrasburgo. La Eurocámara, cuyo consentimiento es imprescindible para que el texto entre en vigor, se muestra, en principio, dispuesta a una tramitación acelerada. Los principales grupos parlamentarios (Partido Popular Europeo, Socialistas y liberales) podrían sumar la mayoría necesaria para sacarlo adelante fácilmente.
Riesgo de tropiezo. El mayor riesgo de tropiezo del Brexit se encuentra, una vez más, en el Parlamento británico, que ya rechazó tres veces el primer acuerdo logrado en noviembre de 2018. La ausencia de una mayoría clara a favor del Brexit hizo imposible que la ex primera ministra británica Theresa May sacara adelante el acuerdo y la condenó a dimitir. Johnson ha asegurado a los líderes europeos que él puede obtener la mayoría suficiente. Pero, de momento, la incógnita sigue abierta.
Si Johnson pide ayuda. Medios británicos aseguran que Johnson pedirá a los líderes europeos que descarten la posibilidad de una nueva prórroga del Brexit (ya ha habido dos desde la fecha inicial de salida del 29 de marzo), una medida que ayudaría al primer ministro a convencer a los diputados reacios con un ultimátum: o acuerdo o el caos. Parece poco probable que la UE se comprometa a dar un ultimátum. De momento, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que ha recibido a Boris Johnson este jueves, se ha limitado a señalar que con el acuerdo logrado “no se necesita una nueva prórroga”.
Tercera prórroga. Si Johnson fracasa el sábado en su apuesta de sacar adelante el acuerdo en Westminster, la UE entrará en fase de alarma. Los países comunitarios ya tienen prevista una reunión el domingo en Bruselas, a nivel de embajadores, para hacer frente a un escenario potencialmente muy peligroso. La UE debería afrontar o una salida sin acuerdo el 31 de octubre, con su temido impacto económico, o una nueva prórroga. Fuentes diplomáticas consideran impensable llegar a la ruptura brutal y señalan como más probable un nuevo aplazamiento. El Parlamento británico ya ha exigido por ley a Johnson que solicite la prórroga si el 19 de octubre no ha logrado el pacto para salir de manera ordenada.


