Por: Cristina Padín.
Una lágrima de emoción llegó a Santiago de Compostela procedente de Sevilla. Era sal y agua, sensación y fe, agradecimiento y ole. Y esa lágrima había volado desde la ciudad que enamora al Gran Poder hasta la ciudad que acaricia al Apóstol. Arte, historia, verdad, y tradición, historia y sabiduría…
Como Morante de la Puebla…
A esa lágrima le contaron. No pudo estar. Se tuvo que ausentar para cumplir con la amistad. La amistad es estar. Ir por delante y de ley, ir por detrás y con interés no es amistad, es falsedad. A la lágrima le dijeron de Morante. El que es; el que dibuja el todo y la nada a la vez; el torero…
Y lloró la lágrima…
Le contaron. Le dijeron que el ruedo sonrió, que el albero maestrante enmudeció y más tarde cantó, que hizo Morante el toreo, que hizo Morante el toreo… así.. y despacio.. y con ole.. y como es él.. así.. fantasía, pura pureza, así… haciendo historia en la Plaza, escribiendo poesía en las calles…
Viva Sevilla.. viva Morante…
Lágrimas de mi hermana y
mías. Volviendo de urgencia y
sin poder ver lo que
había estado escrito
que teníamos que ver.
Se está siempre con la
amistad
A Morante de la Puebla: ole
A mi querido amigo JJ, un
buen abrazo
A los M: los mejores
A la amistad real
Al toreo
A mi querido Luis
A Carlos, un abrazo
A los que defienden el toreo
A mi amada Sevilla
A los morantistas de verdad.
Enhorabuena..
A las emociones. El que no se
emociona no está vivo
A Susana


