Opinión de Marco Antonio Cortez Navarrete
Con la conclusión del ciclo escolar 2024-2025 miles de familias yucatecas han dado la bienvenida a las ansiadas vacaciones de verano, una tradición profundamente arraigada en la vida social y cultural del estado.
Estas semanas marcan no solo un alto en la rutina académica, sino también un reencuentro con las costumbres y tradiciones que, generación tras generación, han dado identidad a la temporada más esperada del año.
El litoral yucateco, que se extiende con orgullo desde Celestún hasta El Cuyo, vuelve a convertirse en el corazón de esta época, recibiendo a familias enteras que desde hace décadas acuden con la misma emoción a sus casas de verano o rentan espacios junto al mar para disfrutar del sol, la brisa y la serenidad de la costa. Progreso, Chelem, Chicxulub, Telchac y San Crisanto laten con fuerza durante julio y agosto, al ritmo del mar, las risas y los reencuentros.
Los días se llenan de paseos en la playa, hamacas bajo las palapas, juegos en la arena y baños interminables en el mar. Por las tardes y noches, el bullicio juvenil se traslada a los restaurantes locales, las reuniones entre amigos y las cenas familiares que se prolongan con anécdotas, música y sabor a mar.
Las y los adolescentes viven su propio verano entre convivencias, cafés y salidas nocturnas, mientras los más pequeños encuentran en la libertad del tiempo libre la posibilidad de jugar sin relojes ni tareas.
Esta temporada no solo representa descanso, sino también identidad: el verano en Yucatán es comunidad, es memoria y es una forma de celebrar la vida a través de la convivencia.
A pesar del paso del tiempo, las nuevas generaciones se suman con entusiasmo a este legado donde se forjan recuerdos imborrables bajo el cielo azul y el sol generoso del Golfo.
Así, verano tras verano, el litoral yucateco se reafirma como un refugio de alegría, una pausa necesaria y una expresión viva de la cultura familiar que tanto distingue a esta tierra.
Porque en Yucatán, el verano no es solo una estación, es un símbolo de pertenencia.
Que disfruten este periodo, segundo a segundo.
Sean felices
🫶🫶🫶


