Por: Cristina Padín.
El valiente lo hizo. Sin miedo a nada. Valor tan real como el de un torero, como el de alguien que surfea en olas bravas, como alguien que dice lo que piensa. El valiente lo hizo. Y con su gesto ayudó. Cambió cosas. Alegró almas y acarició sentimientos.
El cobarde no lo hizo. Mintió, creyó que lo había hecho, se enojó…
La valiente lo dijo. Porque era necesario. Sí, y además porque era la verdad. Como en el ruedo un torero dice manoletinas, como sobre hielo un patinador dice belleza. La valiente lo dijo. Porque tenía garra y raza, y era musical y viva y llena de arrebato.
La cobarde no lo dijo. Dijo que lo había dicho. Era mezquina, ruin y mentirosa.
Por un mundo de valientes…
Este cuento va dedicado a cualquier petsona
valiente.. aquí van unos pocos: mujeres y
hombres: mi amiga A, los M, mi amigo JM, mi
amigo JC, mi querida I, F, C, M
Al toreo
A mi querido Luis
A RV
A las personas sinceras
Al mar
Y a la valentía


