De un día para otro, gracias a la solidaridad de miles de desconocidos, la vida del anciano vendedor ambulante Fidencio Sánchez cambió para siempre.
Sánchez, de 90 años, un inmigrante mexicano, fue fotografiado casualmente en las calles de Chicago empujando su carrito de paletas de helado por un joven, y un amigo de este -Joel Cervantes Macías- abrió una cuenta en la plataformaGoFundme buscando 3 mil dólares de ayuda para el anciano.
Para sorpresa general, la iniciativa recaudó casi 384 mil dólares, y Sánchez recibió esta semana un cheque por 380 mil. En total, más de 17 mil personas aportaron dinero para el anciano durante un período de 12 días.
En un breve video, Sánchez y su esposa agradecieron a quienes les ayudaron.
A lo largo de 23 años, el anciano empujó su carrito con helados por el barrio mexicano La Villita de Chicago. En sus mejores días no ganaba más de 60 dólares, su único sustento.
El anciano trabajó así desde 1993, pero a los dos meses de haberse retirado la muerte de su única hija en julio pasado lo obligó a volver a la calle a vender helados para subsistir.
“Mi hija era todo para mí y mi esposa Eladia. Trabajaba todo el día y de noche cocinaba para nosotros. Todavía no sabemos qué hacer sin ella”, declaró a la agencia de noticias Efe.
“Dios envió la ayuda cuando más lo necesitábamos”, declaró por su parte a ABC News su nieta, Dulce Pérez. Sánchez vive con ella y otros nietos.
El anciano está muy agradecido -y sorprendido por la ayuda- y no sabe aún qué hará con el dinero. Una cosa es segura: ahora puede al fin retirarse.


