En un movimiento que marca un hito en la prolongada crisis política y diplomática entre Venezuela y Estados Unidos, el gobierno interino de Caracas ha acordado transferir una cuantiosa cantidad de petróleo al mercado estadounidense como parte de un acuerdo con la administración de Donald Trump. El presidente Trump anunció que Venezuela “entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo” a Estados Unidos, petróleo que será vendido al precio de mercado y cuyos ingresos afirmó que “serán controlados por mí, como Presidente de los Estados Unidos de América, para asegurar que se utilicen en beneficio del pueblo de Venezuela y de los Estados Unidos”.
Esta disposición se produce en el contexto de una escalada de tensiones que comenzó con una operación militar estadounidense en Venezuela que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro. Tras ese suceso, el gobierno de Trump ha intensificado su presión para que Caracas reforme sus alianzas internacionales, exigiendo, entre otras medidas, la expulsión de supuestos agentes de países como China, Rusia, Cuba e Irán de territorio venezolano.
La operación petrolera acordada, valorada en alrededor de 2 000 millones de dólares en exportaciones, tendría implicaciones económicas y geopolíticas de gran alcance. Reuters informó que este acuerdo podría desviar envíos de crudo originalmente destinados a China, el principal comprador histórico de petróleo venezolano, y ayudar a la nación caribeña a evitar recortes más profundos en su producción debido a un bloqueo de exportaciones impuesto por Washington.
La respuesta internacional ha sido variada. Voceros venezolanos denunciaron que la captura de Maduro fue un “secuestro” y una agresión militar, afirmaciones que reflejan el rechazo de Caracas hacia las acciones de Washington. Por su parte, aliados como Irán mantienen estrechos lazos con Venezuela, incluso en términos económicos y de cooperación energética, motivo por el cual la situación ha generado inquietud entre círculos políticos en Teherán. Según analistas, Irán podría enfrentar pérdidas por más de 2 000 millones de dólares en inversiones si se debilitan sus vínculos con Venezuela, aunque las autoridades iraníes han asegurado que sus relaciones diplomáticas “se basan en respeto mutuo y continuarán”.
El contexto de esta crisis incluye un prolongado conflicto entre Caracas y Washington que, según registros históricos, comenzó con acciones navales y bloqueos a principios de 2025 y desembocó en enfrentamientos directos a principios de enero de 2026. Las controversias han abarcado desde acusaciones de narcotráfico hasta la etiqueta de “organización terrorista extranjera” aplicada por Estados Unidos al régimen venezolano, lo que Caracas considera un pretexto para intervenir y reconfigurar el poder en el país.
La entrega de petróleo y la presión sobre las relaciones extranjeras de Venezuela marcan un nuevo capítulo en esta compleja confrontación internacional, con implicaciones tanto para el mercado energético global como para las alianzas geopolíticas de la región.


