Por: Cristina Padín.
Y de repente todo era felicidad y armonía. Y era el Verano que llegaba. Entraba con luz y con humildad, así como entran los que son grandes de corazón y de alma. Y sonaba en alguna parte algo de Mozart.. y la piel ya bronceada se erizaba.
Música: la vida no existiría sin ella..
Y de repente las puertas de las aulas abrían el recinto a las vacaciones, a ese junio de helados y sandalias, a las tardes largas.. al fin de curso. Benditos profesores, dijo una voz.. y así es. Héroes siempre y sobre todo en estos tiempos a veces perdidos..
Y sonaba Paco de Lucía allá.. esa guitarra..
Y de repente los tobillos inundaban las arenas de las playas. Había toros aquí y allí, ferias. Benditas ferias! Y conciertos. Acababa el gran O son do camiño y estaba esta fecha, y aquella otra. Verbenas, faldas blancas, cerezas…
Se escuchaba algo de Xurxo Fernándes…
Era el Verano. Llegaba con arte y alma y duende. Como todo lo que importa..
Dedicado al verano. Es pura pasión
A la música, jamás viviría sin ella
A mi querida Ana, tampoco viviría sin ella
A los profesores. El que critica a un profesor entiende poquito. Y a mi amiga Rosario
A O Son do Camiño
Al toreo
A Xurxo
A mi querido Luis
A lo que tiene duende y alma


