William aseguró, en un adelanto de una entrevista para el programa The Reluctant Traveler, que “yo diría que 2024 fue el año más difícil que he tenido”. En la conversación con Eugene Levy, el príncipe expresó que “se dice que la vida también nos pone a prueba, y ser capaz de superar eso es lo que nos hace quienes somos”.
Durante ese mismo fragmento, se le ve guiando a Levy por el Castillo de Windsor y compartiendo una charla junto a una pinta en un pub. Esa entrevista completa se emitirá el 3 de octubre.
Este momento público coincide con un periodo de especial dificultad para la familia real británica: tanto la princesa Kate como el rey Carlos III recibieron diagnósticos de cáncer durante 2024 y sometieron sus tratamientos ante el escrutinio mediático. Según diversas crónicas, Carlos fue diagnosticado mientras era tratado por una próstata agrandada y retomó sus apariciones públicas en mayo, mientras que Kate dio a conocer que finalizó su tratamiento de quimioterapia y que estaba en remisión.
La confesión de William pone de relieve el contraste entre el rol institucional que debe asumir y las cargas personales que ha vivido. Al compartir sus sentimientos en un espacio público y con franqueza, parece buscar una conexión más humana con la audiencia que lo observa como figura de monarquía.


