Formaban parte de un grupo de jóvenes muy solidarios. Agradecían a Dios la vida cómoda y feliz que disfrutaban, y ocupaban muchos ratos de su tiempo libre en ayudar a los demás. Así era como Ana y Jose habían viajado ya en dos ocasiones a África para participar en programas de voluntariado. Mónica bailaba su maravilloso y personal flamenco en hogares para personas mayores carentes de recursos económicos… Todos hacían algo…
Pablo se había decantado por acudir a un centro hospitalario en el que convalecían niños aquejados por el cáncer. Cruel enfermedad. Y en aquella tarde lluviosa les había propuesto a la docena de críos que allí delante tenía un juego con el que se había divertido mucho en sus tiempos de infancia. Se llamaba “Y si fueras…?” y consistía en imaginar cómo sería uno si de repente fuera otra cosa distinta…
Empezaron por un mes. Varios de los chiquillos escogieron ser diciembre por la magia de la Navidad, algunos prefirieron ser enero por la llegada de los Reyes Magos, otros optaron por ser julio por la alegría del verano, y uno escogió noviembre porque era el mes de su cumpleaños y le fascinaba festejar su cumpleaños. Aplaudieron todos mucho, y encontraron entretenida la actividad.
Continuaron con flores y hubo diversidad también en las elecciones, unos pedían margaritas y otros rosas y algunos tulipanes. Con los colores sucedió exactamente lo mismo: blanco para muchos, rojo para algunos, lila para una niña. Con las ciudades igualmente hubo varias opciones: París, Sevilla, Nueva York, Amsterdam, Antequera.. Le llegó al turno a los toreros. Se encontraban en zona de gran afición. Y todos escogieron ser El Juli.
Dedicado a mi amigo Pablo
A mi querido Luis
A los antequeranos
A mi querido Juli
A mi amiga Natalia, feliz día
A mi flamenco
Y a la vida


