El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, llegó este jueves a Washington para una reunión crucial con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta Kamala Harris, en la que buscará asegurar apoyo militar y garantías de seguridad a largo plazo. Este encuentro podría representar la última oportunidad de Zelensky para convencer a un presidente estadounidense receptivo antes de las elecciones de 2024, donde un cambio en la Casa Blanca podría alterar el enfoque de Estados Unidos hacia la guerra en Ucrania.
Zelensky planea presentar un “plan de victoria”, cuyos detalles se han mantenido en secreto hasta el momento. Sin embargo, personas cercanas al proceso han indicado que el plan refleja las necesidades urgentes de Ucrania, solicitando una ayuda inmediata para contrarrestar la invasión rusa y garantizar la estabilidad del país a largo plazo, incluso si hay un cambio en el liderazgo estadounidense. Según estas fuentes, Zelensky busca demostrar que Ucrania puede ganar la guerra sin ceder territorio a Rusia, siempre que la ayuda llegue a tiempo.
Entre las peticiones incluidas en el plan, destaca la solicitud para utilizar armas de largo alcance proporcionadas por Occidente para atacar más profundamente dentro de Rusia, un movimiento al que Biden se había resistido previamente, pero que podría considerar tras la presión de algunos sectores políticos. No obstante, incluso si Biden accede, no está claro si este cambio de política se anunciaría públicamente.
Zelensky enfrenta no solo la resistencia rusa, sino también el creciente cansancio entre sus aliados occidentales, que comienza a manifestarse incluso en Estados Unidos. La posibilidad de que Donald Trump regrese al poder genera preocupación en Kiev, debido a los comentarios del expresidente, quien criticó duramente el enfoque actual hacia Ucrania. En un discurso reciente, Trump afirmó: “Esas ciudades se perdieron, y seguimos dando miles de millones de dólares a un hombre que se negó a hacer un trato, Zelensky”.
Por su parte, funcionarios ucranianos y estadounidenses coinciden en que el tiempo es crucial. Las elecciones presidenciales de noviembre podrían alterar drásticamente el enfoque de Washington hacia la guerra, por lo que Zelensky buscará asegurar compromisos antes de que se dé cualquier cambio en el liderazgo.
Después de su encuentro con Biden, Zelensky también se reunirá con la vicepresidenta Kamala Harris, con quien ha construido una relación cercana desde el inicio de la invasión rusa en 2022. La reunión refuerza la importancia de Harris en la política exterior estadounidense, especialmente si asume la presidencia en el futuro. Harris ha sido clara en su postura de continuar apoyando a Ucrania en su lucha contra Rusia, asegurando que “Ucrania seguirá contando con el apoyo inquebrantable de Estados Unidos bajo una presidencia de Harris”.
La incertidumbre política en EE.UU. añade un tono de urgencia a estas conversaciones. Según funcionarios cercanos a las negociaciones, cualquier promesa que Zelensky obtenga de Biden o Harris esta semana podría verse en riesgo si Trump gana las próximas elecciones, lo que hace que esta visita sea un punto crucial para las relaciones entre ambos países.
Durante la visita de Zelensky, se espera que Estados Unidos anuncie un nuevo paquete de ayuda militar, que podría superar los 375 millones de dólares. Sin embargo, la entrega de equipo podría retrasarse debido a la escasez de suministros, según fuentes del Pentágono. A pesar de los desafíos logísticos, Biden aseguró en la Asamblea General de las Naciones Unidas que su administración está “decidida a asegurar que Ucrania tenga lo que necesita para prevalecer en la lucha por la supervivencia”.
Con la creciente presión por parte de aliados y opositores, el desenlace de las reuniones de este jueves podría definir el curso de la guerra en los próximos meses. Como expresó el asesor de seguridad nacional de EE.UU., Jake Sullivan: “Nos corresponde a nosotros ayudar a acelerar ese día en que Rusia vea la inutilidad de continuar con esta guerra”.


